Impresiones de: Nueve Marcas de una Iglesia Saludable
Reseña: Generous Justice por Tim Keller
Reseña: Sony eReader Pocket Edition, PRS 300
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Como ya llevo más de un mes con mi eReader, decidí que ya puedo dar mi opinión al respecto. El Sony eReader PRS 300, también llamado Reader Pocket Edition, es el lector electrónico más económico de la marca Sony. Cuesta $169, pero se puede conseguir por $149 en--adivinen dónde--, Amazon.com. Está disponible en tres colores, plateado, azul y rosa, y mide aproximadamente 15 cm de alto por 10 cm de ancho, y pesa .23 kg. Es delgado, portable y elegante.
Yo soy algo "romántico" cuando se trata de libros. Me fijo en el tipo de papel, la tipografía, las portadas, etc., así que hace tiempo, cuando el Kindle de Amazon hizo famosos los e-readers, al principio pensé que nunca compraría uno. Además, quiero que mi biblioteca crezca, y al comprar un aparato de éstos significaría que un libro en ese aparato es un libro menos en mi librero.
Creo que lo que me convenció fue la portabilidad. En lugar de andar cargando dos o tres libros en cada viaje, podía cargar con 100 en un pequeño dispositivo. Pero como no estaba dispuesto a pagar más de 300 dólares por un aparato de ésos, decidí buscar en el mercado hasta que llegué con el PRS 300, el cual era mucho más barato (recientemente el Kindle y Nook bajaron drásticamente de precio, así que me supongo que el PRS 300 lo hará también). Me informé bien. Leí reviews. Leí más reviews. Y después de un poco de tiempo, me decidí.
Cuando llegó menos de una semana después y lo saqué de la caja, supe que éste era un aparato excepcional. Lo prendí, y me di cuenta que las letras en la pantalla son claras.
Así que un mes después, puedo decir que me encanta. He visto la iPad, y creo que es fantástica, pero por varias razones prefiero mi PRS 300, aunque sea más rudimentario. (click en "read more" para seguir leyendo)
Impresiones de: Jesús en Beijing
Es increíble lo rápido que olvidamos que no somos los únicos Cristianos en el mundo. Es tan sencillo sumergirnos en nuestro propio mundo lleno de tareas, juntas y reuniones, que olvidamos que los Cristianos no son las cien personas que vemos todos los Domingos. No, los Cristianos somos una comunidad de hermanos y hermanas de muchas denominaciones, orígenes étnicos, y naciones. La Fe, como dice el antiguo credo de los Apóstoles, es universal.
Leí un interesante libro que me recordó que Dios está activo y haciendo grandes cosas en otras partes del mundo, específicamente en China. El libro, que sólo está disponible en inglés (hasta donde tengo entendido), se titula: Jesús en Beijing: Cómo el Cristianismo Está Transformando China y Cambiando el Balance Global del Poder.[1]
Este libro fue escrito por David Aikman, un bastante reconocido reportero norteamericano de la revista Time. Aikman escribe con una prosa clara y bien editada, se nota que se empeña por escribir con claridad. Aunque el libro, sin duda, es bastante atractivo para los que ya profesan ser Cristianos, especialmente Cristianos Protestantes Evangélicos, en sí Jesús en Beijing está escrito para el público en general, en especial porque es inevitable escuchar hoy en día de la revolución que está sucediendo en China. Se escuchan reportes de miles de personas convirtiéndose al Cristianismo, además de grandes redes de iglesias "subterráneas", lideradas por Chinos convertidos a Cristo.
Como Aikman pasó muchos años en China, mucha de la información en el libro es de primera mano. Para mí, los capítulos más interesantes fueron en los que se narra las vidas de los líderes de las iglesias subterráneas, quienes en China son llamados los "Patriarcas". Estos hombres han sufrido persecución y tortura, y muchos de ellos pasaron una gran parte de su vida en la cárcel. Sin embargo, de forma milagrosa salieron con fuerzas para continuar ganando almas para Cristo, además de formar y liderar los diversos grupos subterráneos. Éstos hombres son los héroes de China, muy parecido a como nosotros vemos a William Carey o Hudson Taylor.
Sin duda alguna hay problemas con algunos grupos Cristianos en China, de la misma manera que los hay en México y América Latina. Algunos de estos grupos se basan excesivamente en sus sentimientos, tanto que algunos de ellos son conocidos como "Los Gritones" (porque tienden a gritar en sus reuniones) o "Los Llorones" (porque lloran inconsolablemente por sus pecados). Además, algunos grupos tienen tendencias no-ortodoxas, pero aún así, la mayoría son bastante conservadores teológicamente, y algunos de ellos inclusive están ya en plena lucha en contra del liberalismo teológico y su consecuencia: la duda.
Algo absolutamente impresionante del Cristianismo en China es que muchos de éstos hermanos están saliendo como misioneros a campos sumamente difíciles, como los países Musulmanes e inclusive Israel. Aikman escribe: "Los Cristianos Chinos creen—inclusive algunos de ellos dicen que es un llamado divino—que los creyentes Cristianos de China traerán el Evangelio a las naciones Musulmanas del mundo" (12, mi traducción). Ya que muchos países musulmanes se han cerrado contra los países, e inclusive los misioneros, que vienen del Oeste, el Evangelio parece haber muerto en el Medio Oriente. Pero los Chinos creen que ellos son la respuesta. Ya que los Musulmanes ven con buenos ojos a China, ellos tienen la oportunidad de penetrar éstos países con el Evangelio.
La historia de los Cristianos en China es una llena de historias épicas y heróicas. Historias de hombres y mujeres que han dedicado su vida totalmente al esparcimiento de las Buenas Nuevas de Cristo Jesús a pesar de ser rechazados por sus familias, buscados por el gobierno, e inclusive torturados.
Recomiendo ampliamente este libro. Me abrió los ojos para ver que Dios nunca descansa. Él siempre está haciendo grandes cosas a través de Su Iglesia.
[1] Jesus in Beijing: How Christianity is Transforming China and Changing the Global Balance of Power.
Impresiones de: Willow Creek Seeker Services
Lamentablemente, muchos ven así también la iglesia. El producto es el evangelio, el consumidor es la gente. Y están dispuestos a hacer lo que sea por hacernos entrar a la iglesia y consumir el producto. La idea es noble, y hasta cierto punto suena bien. Pero tiene un problema fundamental: al final, el producto no es el evangelio, sino un pseudo-evangelio tan comercializado, empaquetado y con saborizantes artificiales que termina siendo algo completamente diferente.
Una de las iglesias que lidera en este movimiento del mercadeo de la iglesia es Willow Creek en Chicago, pastoreada por Bill Hybels. Es una mega iglesia con un auditorio dinosáurico que consta con tecnología de punta en cuanto a luces, sonido, y confort; todo lo que uno espera de un auditorio de Broadway. Ellos tienen la filosofía de proveer un servicio el fin de semana especialmente diseñado para aquellos que no son cristianos ni asisten a una iglesia. Con una mezcla de música contemporánea, drama y predicación, el evangelio es presentado a los asistentes, a los que se les llama seekers—osea, "buscadores", pues están buscando la verdad y están dispuestos a darle una oportunidad al Cristianismo.
Willow Creek Seeker Services[1] por Gregory Pritchard analiza a fondo la ideología de esta iglesia. Pritchard asistió a esta iglesia mientras hacía su investigación, tomando notas exhaustivas del número de veces que palabras claves eran mencionadas en el servicio (como pecado, redención, etc.) además de entrevistar a muchos del staff de la iglesia. Pritchard además analizó la forma en que se realizan los servicios, el contenido de ellos, y el impacto en los "buscadores".
Al final, Pritchard lanza un elogio y una advertencia. El elogio es por el fervor que tienen los dirigentes de WC hacia los inconversos, y por la excelencia con la que presentan la música y el drama (por ejemplo, Pritchard escribe que en los meses que asistió a WC, ninguna vez escuchó un error de voz o sonido; ni siquiera presenció que a algún actor se le olvidara una línea). Sin embargo, Pritchard critica la forma que toma el evangelio. El problema es que Bill Hybels y el staff de WC están tan seguros de la efectividad de la psicología, que la mezclan con el evangelio para así tener un mensaje "relevante". Palabras como "co-dependencia" o "necesidades" son comunes en las predicaciones, así que al final el mensaje se ve afectado. Prichard no critica las intenciones, sino el producto final.
Una vez más, hago hincapié, el fin no justifica los medios; los medios son tan importantes como el fin.
Estos métodos de "la iglesia sensible al buscador" o la filosofía del "pastor como ejecutivo" están siendo exportados a nuestros países en Latinoamérica, comenzando en las grandes ciudades. La iglesia no es una empresa. La iglesia se maneja como Dios lo ha establecido, y no con métodos humanistas. La iglesia es sagrada, la iglesia es diferente. Los pastores no son profesionistas, son hombres llamados por Dios a un oficio santo. La iglesia es fundamentalmente diferente a cualquier otra institución aquí en la tierra.[2]
[1] Hasta donde yo sé este libro no ha sido traducido. La traducción el título sería algo así: "Willow Creek y los Servicios al Buscador".
[2] Ver, John Piper, Brothers, We are not Professionals (Hermanos, No Somos Profesionistas) (
Reseña: Odd Hours por Dean Koontz
Dean Koontz es mi autor favorito de ficción popular junto con Michael Crichton, quien falleció hace poco. Lo que me gusta del sr. Koontz es la variedad de géneros que escribe. Todos dentro de la ficción popular, pero ha escrito desde horror hasta comedia. Cuando sale un libro nuevo de Koontz, uno no sabe qué va a leer.
«Odd Hours» es el cuarto libro en la serie de Odd Thomas. El personaje principal, debido a un error en su certificado de nacimiento, se llama «Odd» en lugar de «Todd». Esto tiene significado, pues en inglés odd quiere decir «extraño». Y vaya que Odd Thomas es extraño, pues tiene varios talentos paranormales. Para empezar puede ver fantasmas, los cuales vienen a él pidiéndole ayuda (sí, como en “Sexto Sentido”). Además de eso, tiene una habilidad (una de las que más me gusta) que se llama «magnetismo psíquico». Cuando Odd quiere encontrar algo o alguien, simplemente piensa en esa persona u objeto, deambula por las calles, y gracias al magnetismo psíquico lo encuentra. Esas habilidades, entre otras, meten a Odd en muchos problemas, porque no las puede controlar bien. Algunas veces el mangetismo psíquico lo atrae a la persona que no quiere ver (al villano en muchas ocaciones).
Esta novela es high concept. Esto es, los riesgos son muy altos. De hecho, la vida de millones, pronto nos damos cuenta, dependerá de Odd.
Odd ya no está en el monasterio (libro 3), sino que se ha movido a Magic Beach para pasar un poco de tiempo en tranquilidad. Pero los problemas lo encuentran. Odd, en una visión paranormal, ve que una catástrofe se acerca. Una mega-catástrofe. Pronto Odd conoce a una muchacha que al parecer tiene también algún tipo de habilidades sobrenaturales, y quien es perseguida por unos hombres psicópatas, y antes de que digamos Koontz la novela se torna más difícil de dejar, pues Odd se encuentra con un plan para destruir varias ciudades con bombas nucleares, y él es el único que puede detener a los «malos».
Aunque en algunas partes el diálogo que usa el sr. Koontz es un poco fastidioso (hay partes en que el diálogo es por casi dos páginas, y cada oración consiste en cinco o seis palabras), y aunque esta una típica novela en donde uno sabe que al final Odd va a ganarle a todos aunque sea un joven sin las habilidades de James Bond ni la técnica de Jackie Chan, uno sabe que él es más bien casi invencible, como Chuck Norris, pero sin el Tae Kwon Do (ni los jeans y sombrero).
Pero sin duda alguna, el libro es divertido. Y estoy seguro que eso es exactamente lo que el sr. Koontz quiere: entretener. Koontz no es Dickens ni García Marquez, pero si buscas un libro para relajarte en un sillón alconchonado y descansar la mente después de un día de trabajo, «Odd Hours», y la serie de Odd Thomas, son una buena elección.
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Por cierto, el nuevo libro de Koontz, «Relentless», es no.1 en la lista de éxitos de venta del New York Times, y ya quiero leer el libro 3 de la serie Frankenstein, que sale el próximo mes.
Reseña: Just do Something (Sólo Haz Algo) por Kevin DeYoung
Impresiones de: On Writing Well.
Cuando estudiaba la preparatoria, una persona me dijo que no leyera libros cuyo tema fuera cómo escribir. Me sugirió que la mejor forma de aprender a escribir era simplemente escribir, y que no necesitaba saber qué pensaban los demás.
Para bien o para mal no seguí ese consejo, y a lo largo de mi carrera universitaria leí muchos libros acerca del tema, escritos por editores (como Sol Stein), escritores cristianos (como Jerry Jenkins), o escritores populares (como Stephen King). Muchos de esos libros los disfruté muchísimo, y creo que me han ayudado a desarrollar mi técnica de cómo escribir ficción.
«On Writing Well», por William Zinsser, es el primer libro que leo acerca de cómo escribir no-ficción. Decidí leer este libro cuando me di cuenta que, aunque la ficción me fascina, hoy en día escribo más no-ficción: devocionales, blogs, emails, etc. Así que busqué en la red algún libro con buena reputación, y encontré On Writing Well.
Zinsser ha enseñado en Yale, fue editor del New York Herald Tribune y es autor de numerosos artículos y libros. Así que comencé a leer con mucha expectativa.
En los primeros capítulos Zinsser da una multitud de consejos prácticos. Él aconseja escribir económicamente (usar pocas palabras de forma precisa), editar y re-editar (y volver a editar) lo escrito, aprender a escribir con claridad, y usar las palabras bien. Los sustantivos y los verbos son la vida de todo escrito, y los adjetivos y adverbios son uno de los enemigos mortales de todo autor. De acuerdo a Zinsser, los adjetivos y adverbios se deben usar poco. Me recuerda la frase atribuida a Mark Twain: «Si ves un adjetivo, ¡mátalo!». Por ejemplo, escribir «el cielo azul» es redundante. ¡Por supuesto que es azul! Si vas a usar un adjetivo para describir el cielo, que no sea «azul». Es mejor usar un verbo fuerte o un sustantivo claro a tratar de arreglar todo con adjetivos que al final suenan melodramáticos («Ese hermoso y fantástico día en el que encontré esa bella flor rosa sigue en mente como si fuera un extraño cuento algo fantasmagórico pero muy memorable. . .»).
Zinsser dedica la segunda parte de su libro para dar consejos específicos de cómo escribir entrevistas, memorias, humor, crítica, etc. Además de dar consejos y tips, estos capítulos están llenos de ejemplos, cosa que siempre aprecio en esta clase de libros.
Tengo miedo de seguir escribiendo una reseña de un libro que enfatiza la economía de palabras. Prefiero terminar aquí. Recomiendo el libro, aunque para sacarle bien el jugo el lector tiene que estar familiarizado con el inglés, porque el autor hace mucho énfasis en palabras y técnicas que están fuertemente asociadas con ese idioma.
Reseña: Cinco Cerditos
A los humanos nos fascina el misterio. Muchas de las series famosas de la televisión y el cine están llenas de suspenso, en donde las preguntas constantes son ¿quién? ¿cómo? ¿por qué?
Siempre he disfrutado las novelas de Agatha Christie, en especial aquellas en las que el protagonista es el pequeño hombre con bigote extraño y cabeza en forma de huevo: Hércules Poirot. Hace poco terminé de leer «Cinco Cerditos» (Five Little Pigs/Murder in Retrospect), y me gustó mucho.
Confieso que compré esa novela hace casi un año, y después de leer unos cuantos capítulos la dejé de leer por varias razones. Lo que pasa es que esta novela es un poco diferente a la típica novela de Poirot. Normalmente Christie sigue la fórmula «introducción, asesinato, investigación, resolución», la cual es una fórmula bastante divertida, porque las primeras hojas uno se pregunta quién va a morir, después la sorpresa del asesinato, seguida por la emoción de la búsqueda, y termina con la sorpresa en el descubrimiento del asesino.
En esta novela, sin embargo, las cosas cambian. El asesinato ocurrió hace quince años, y la persona culpable ya murió en prisión. La historia comienza cuando la hija de la persona culpada viene a Poirot con la misión de limpiar el nombre de su madre, quien antes de morir en prisión dejó una carta diciendo: ¡soy inocente! Una de mis partes favoritas en el libro es cuando la joven le dice a Poirot que ha venido a él pues dicen que él es el mejor. Poirot responde: «No se preocupe. Soy el mejor». ¡Poirot clásico! Tan arrogante, pero al mismo tiempo amable.
Con esa misión, y sin poder analizar la escena del crimen, Poirot sale a investigar a las cinco personas relacionadas con el caso, o los «cinco cerditos». ¿Por qué cerditos? El título viene de una canción de cuna la cual una y otra vez Poirot recuerda o canta, pues le recuerda a los cinco sospechosos.
Después de entrevistas, viajes y cartas, se llega a la resolución. Como siempre, Poirot reúne a todos los sospechosos en un cuarto, y después de una cátedra que tiene a uno con los ojos a tan sólo centímetros del papel, se da la solución.
Agatha Christie es maestra en decepcionar. Algunas veces me siento tentado a detenerme justo antes de leer quién es, y pensar, «¿Cual es la persona menos probable?». Pero creo que Christie hace lo posible para que todos tengan un motivo y una oportunidad de cometer el asesinato. Las pistas de quién es el culpable están bien escondidas, aunque a plena vista.
Buen libro, muy recomendado. No está entre mis favoritos, pero vale la pena leerlo. Si no has leído un misterio de Christie, ve a la librería y compra uno. Tal vez te vuelvas un fan, como le pasó a mi compañero de cuarto hace dos años. Un dia lo vi y me dijo, "¡Gracias por recomendarme a Christie!"
Impresiones de: Pecados Espectaculares por John Piper
La pregunta acerca del origen del pecado y su rol en el mundo ha sido debatida por años. La primera vez que escuché que Dios usa inclusive la maldad del mundo para que, finalmente, su gloria sea manifestada de manera más—pues, gloriosa—me pareció radical. Sin embargo una y otra vez vemos en la Biblia ejemplos de maldad que finalmente resultaron en la gloria de Dios. Y todo esto sin que Dios sea el autor de la maldad, lo cual lo hace todavía más increíble.
«Pecados Espectaculares y su propósito global en la gloria de Cristo» (Spectacular Sins and their global purpose in the glory of Christ) es un librito de apenas poco más de 100 hojas escrito por John Piper que examina algunos acontecimientos relatados en la Biblia los cuales Piper cataloga como «pecados espectaculares», y cómo estos resultaron en que el nombre y la persona de Cristo fueran exaltados de una manera igualmente espectacular. Piper explica en los dos primeros capítulos como Dios es soberano sobre el pecado y sobre todos sus enemigos, y es capaz de usarlos a ambos a su placer y para su propia gloria.
Los pecados «espectaculares» analizados son: La Caída de Satanás, La Desobediencia de Adán, el Orgullo de Babel, la Venta de José, la Línea Pecaminosa de la cual vino Cristo, y Judas Iscariote. Estos pecados son analizados a la luz de toda la Biblia, y Piper concluye que estos horribles pecados, al final, fueron usados por Dios para exaltar a su Hijo Jesucristo.
Piper explica las diferencias entre lo que Dios «ordena» y lo que él «permite»; es importante mantener en mente esta distinción para seguir su línea de pensamiento, y para entender por qué suceden tantas cosas en el mundo que son no solamente horrendas, sino también sin sentido. En algunas porciones el libro es bastante teológico, y cuando Piper comienza a entrar un poco en especulación, prefiere detenerse y simplemente decir que lo que la Biblia dice no siempre lo podremos comprender por completo.
«Pecados Espectaculares. . .» es un librito pequeño y uno lo puede leer rápido. Aún así, como todos los libros de Piper, se deben de leer detenidamente, con un lápiz o pluma en mano.
Este libro da esperanza. En un mundo que parece estar sumergido en caos, Piper nos recuerda que todo tiene un propósito cósmico, y que éste es que la gloria de Cristo sea manifestada de una manera espectacular, para que toda boca sea tapada, y todos reconozcan que Cristo es el Rey de reyes y Señor de señores.
Impresiones de: Blink, Porque sabemos la verdad en dos segundos.
Terminé de leer «Blink: The Power of Thinking Without Thinking» por Malcolm Gladwell. El subtítulo puede traducirse como «el poder de pensar sin pensarlo», pero los editores del libro en español decidieron ponerle «Inteligencia Intuitiva: Porque sabemos la verdad en dos segundos». No me voy a meter en por qué las traducciones muchas veces optan por cambiar títulos y subtítulos, pero debo decir que el subtítulo no es más que la tesis del libro. El libro trata de analizar cómo puede ser que muchas veces podemos juzgar un objecto, persona, o situación, de una forma acertada en tan sólo dos segundos. Bien, estas son mis (breves) impresiones del libro.
«Blink» es el segundo libro por Gladwell que leo, «The Tipping Point (El Punto Clave)» siendo el primero, y no puedo más que decir que Gladwell es un magnífico escritor. Es impresionante la capacidad que tiene para entrelazar historias, datos y anécdotas de una forma que es imposible dejar de dar vuelta a las hojas. Gladwell bien podría escribir novelas, pues sabe describir lugares y personas de manera sucinta pero efectiva, y usa el suspenso en cada capítulo con la antigua (y efectiva) técnica de cortar la historia en el momento más emocionante, solamente para comenzar otra historia, y después otra, y al final atar las tres con una conclusión satisfactoria. Algo nada fácil de hacer.
Gladwell interactúa con el lector. Le hace preguntas, propone acertijos, y en este libro inclusive desafía los prejuicios del lector hacia las diferentes razas. El libro está lleno de estudios y experimentos psicológicos y científicos que son absolutamente fascinantes, además de otros hallazgos, como por ejemplo lo sucedido con el reto Pepsi y por qué Coca-Cola sigue vendiendo más refresco, y uno de mis favoritos es la anécdota del equipo policiaco anti crimen callejero, la cual prefiero dejar en incógnita para que lean de qué se trata. También me encantó el ejemplo del General Paul Van Riper y su uso de instinto en el campo de batalla, y por supuesto, el estudio acerca de cómo leer los sentimientos de una persona con tan sólo verle la cara.
«La clave para tomar buenas decisiones—escribe Gladwell en el epílogo—, no es conocimiento. Es comprensión. Nos ahogamos en el primero. Carecemos desesperadamente del segundo» (265, mi traducción).
«Blink» es un libro fascinante. Un page-turner como dicen en inglés; imposible de dejar. Es interesante, bien escrito, divertido, e informativo. Lo recomiendo bastante.
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