Fotografías en el Globe

El Boston Globe siempre tiene historias fotográficas que dejan a uno sin aliento. Magníficas fotografías. Espero que disfruten las diferentes colecciones.
 

Episodio con mi ventana rebelde.

Ayer viajé por tres horas «disfrutando» de la brisa y de la llovizna. Bueno, no. La verdad es que la ventana de mi carro se descompuso y no quiere subir.


Fue un acto de completa rebelión. Manejaba por una estrecha calle, siguiendo a mi novia, cuando decidí bajar un poco la ventana. Presioné el botón, y cuando la ventana estaba media abierta (o media cerrada, depende de tu «optimismo») dejé de presionar el botón, pero para mi sorpresa, la ventana siguió su descenso.

Con la habilidad digna de Flash, pulsé el botón de nuevo hacia arriba esta vez. Escuché un sonido. Un clt clt clt. Como si mi ventana estuviera protestando mi decisión. Dejé de presionar el botón, y la ventana, alegremente, resumió su descenso.


«¿Qué?» me pregunté en esa fracción de segundo entre dejar de pulsar el botón y pulsarlo de nuevo. La ventana se quejó otra vez, como se queja un niño cuando, por quinta vez, se le dice que no meta el dedo al pastel.


Pues la ventana me ganó. Era o luchar contra ella y salirme de la calle y estrellarme, o dejarla seguir su voluntad y vivir. (¿A quién no le gusta el melodrama?).


Así que mi ventana sigue abajo. Cada que presiono el botón, me responde con su clt clt clt.


Ni hablar. Voy a conseguir un desarmador y forzarla a obedecerme. Después de todo, yo soy el dueño del carro, ¿no? Ah, los carros. Pueden ser una bendición, o sacarle a uno canas verdes. . . y amarillas, y azules, y de todos los colores.

Tributo a Sir Arthur Conan Doyle

Siempre he sido un fan de las novelas de misterio. En mi opinión, nadie como el incomparable Hercules Poirot de Christie, y el gran Sherlock Holmes de Conan Doyle.

 

Recuerdo la primera vez que llegó mi papá de un viaje a los Estados Unidos con una copia de The Casebook of Sherlock Holmes. Era un libro de tapa dura, con hojas amarillentas e impresión antigua. Un libro diseñado para transportar al lector a la calle Baker, al número 221b, donde Holmes y el Dr. Watson comenzaron muchas de sus aventuras.

 

Ese libro me lo devoré, e instantáneamente me convertí en un fan de Holmes. Hice una página de internet dedicada a él cuando era chico, y por un tiempo fue relativamente popular por ser una de las pocas páginas en español creadas por un fan. Puse varias de sus frases más populares, y algunas imágenes.

 

Compré toda la colección en inglés, y terminé de leer todos los cuentos y las cuatro novelas antes de terminar la preparatoria. Y de hecho, uno de mis regalos (por la familia Ponce) fue la colección completa en español. ¡Increíble regalo!

 

Pues hoy, hace 150 años, nació Sir Arthur Conan Doyle, el autor de Sherlock Holmes. Aunque desgraciadamente su filosofía y la mía chocan fuertemente, sus libros me trajeron mucho placer.

 

Ese detective alto y delgado, con manos huesudas y manchadas con químicos; con su nariz puntiaguda, y sus piernas largas—seguirá en la imaginación de muchos, y sin duda alguna en la mía, pues hasta hoy, aunque he leído las diferentes aventuras varias veces, me encanta regresar a esa época y revivir esas noches oscuras en las calles de Londres, con Holmes y Watson, revolver en mano, listos para resolver el caso. Puedo ver a Holmes mirar a Watson, y con un destello en los ojos decir, «Vamos, Watson, ¡el juego está en pié!».

Impresiones de: Pecados Espectaculares por John Piper

La pregunta acerca del origen del pecado y su rol en el mundo ha sido debatida por años. La primera vez que escuché que Dios usa inclusive la maldad del mundo para que, finalmente, su gloria sea manifestada de manera más—pues, gloriosa—me pareció radical. Sin embargo una y otra vez vemos en la Biblia ejemplos de maldad que finalmente resultaron en la gloria de Dios. Y todo esto sin que Dios sea el autor de la maldad, lo cual lo hace todavía más increíble.

«Pecados Espectaculares y su propósito global en la gloria de Cristo» (Spectacular Sins and their global purpose in the glory of Christ) es un librito de apenas poco más de 100 hojas escrito por John Piper que examina algunos acontecimientos relatados en la Biblia los cuales Piper cataloga como «pecados espectaculares», y cómo estos resultaron en que el nombre y la persona de Cristo fueran exaltados de una manera igualmente espectacular. Piper explica en los dos primeros capítulos como Dios es soberano sobre el pecado y sobre todos sus enemigos, y es capaz de usarlos a ambos a su placer y para su propia gloria.

Los pecados «espectaculares» analizados son: La Caída de Satanás, La Desobediencia de Adán, el Orgullo de Babel, la Venta de José, la Línea Pecaminosa de la cual vino Cristo, y Judas Iscariote. Estos pecados son analizados a la luz de toda la Biblia, y Piper concluye que estos horribles pecados, al final, fueron usados por Dios para exaltar a su Hijo Jesucristo.

Piper explica las diferencias entre lo que Dios «ordena» y lo que él «permite»; es importante mantener en mente esta distinción para seguir su línea de pensamiento, y para entender por qué suceden tantas cosas en el mundo que son no solamente horrendas, sino también sin sentido. En algunas porciones el libro es bastante teológico, y cuando Piper comienza a entrar un poco en especulación, prefiere detenerse y simplemente decir que lo que la Biblia dice no siempre lo podremos comprender por completo.

«Pecados Espectaculares. . .» es un librito pequeño y uno lo puede leer rápido. Aún así, como todos los libros de Piper, se deben de leer detenidamente, con un lápiz o pluma en mano.

Este libro da esperanza. En un mundo que parece estar sumergido en caos, Piper nos recuerda que todo tiene un propósito cósmico, y que éste es que la gloria de Cristo sea manifestada de una manera espectacular, para que toda boca sea tapada, y todos reconozcan que Cristo es el Rey de reyes y Señor de señores.

No, Sr. Presidente.

Evangelio de Judas

Hace tiempo se descubrió un "nuevo evangelio" escrito por Judas. Muchos dijeron que ese nuevo texto sería un desafío, si no que un golpe mortal al cristianismo ortodoxo. ¿Y cómo respondió la iglesia ortodoxa? «¡Sí, claaaro!» La verdadera iglesia ha combatido ese tipo de herejías gnósticas desde hace mucho tiempo (mucho, mucho tiempo), y cuando un nuevo texto gnóstico sale a la luz, lo que hacemos es (como dijo mi profesor de apologética) sacudir la cabeza, hacer una mueca, y decir, «Bueno, aquí vamos otra vez».

 

Cuando uno lee esos textos gnósticos, o da risa o da miedo, y uno puede ver claramente por qué no son ni canónicos ni inspirados. Lo interesante es que los creyentes no son los únicos que nos damos cuenta de lo absurdo que son; inclusive inconversos ven esos textos y dicen, «¡Por favor!».

 

Encontré un artículo en el New Yorker que me pareció interesantísimo. Ahora, el escritor no es creyente así que ataca un poco algunas verdades ortodoxas, pero de todos modos se da cuenta que el Evangelio de Judas no tiene el potencial de darle si quiera un raspón a la iglesia verdadera. Evangelios y escritos gnósticos hay muchos. ¿Y donde están? En la sección de evangelios y escritos gnósticos, claro. Y allí se quedarán hasta que Cristo regrese.

 

Qué privilegio es ser cristiano, ¿no creen? Y no lo digo con soberbia, porque créanme, si hay alguien que no merece la redención, soy yo. En cuanto a la salvación, Soli Deo Gloria.

 

El artículo está in inglés. Para leerlo, da click aquí.

 

 

...Cuyo ayudador es el Dios de Jacob.

«Bienaventurado aquel cuyo ayudador es el Dios de Jacob, cuya esperanza está en Jehová su Dios» Salmo 146: 5.

 

Pregúntele a cualquier persona en la calle, «¿Qué es lo que deseas en la vida?», y probablemente recibirá diferentes respuestas que básicamente dicen lo mismo: «busco felicidad». La gente busca ser feliz ya sea en tener dinero, amigos, un trabajo seguro, una familia o una mascota. Algunos están dispuestos a hacer cualquier cosa para ganar esa felicidad ilusiva, aún si incluye gastar dinero en boletos de lotería, hacer trampa en el trabajo, o robar a otros. ¿Y por qué? Porque la gente busca la felicidad desesperadamente, pero no la halla.

 

La Palabra de Dios el Manual Para la Verdadera Felicidad. Solo basta buscar un poco y uno se encuentra con el Salmo 1 («Bienaventurado el varón. . .»), las Bienaventuranzas de Cristo en Lucas 6, o el versículo 5 del Salmo 146. En este versículo vemos que aquel que puede llamar a Jehová su ayuda y esperanza, posee la verdadera felicidad. Este Dios no es solamente el Dios Creador (v. 6; Génesis 1), sino también un Dios que guarda, hace justicia, da pan, liberta, abre los ojos, levanta, ama, guarda, y reina por siempre (vs. 6-10).

 

Antiguamente los dioses paganos eran seres poderosos (aunque no omnipotentes) que tenían que ser aplacados constantemente debido a su temperamento iracundo o su insaciable deseo de sangre; sin embargo el verdadero Dios, el Dios de Israel, el Dios de Su pueblo escogido—su Iglesia—es un Dios que es todo Justicia y todo Amor. Tenerlo a Él por padre es vivir en una torre fuerte (Proverbios 18:10), es tener un dulce pastor (Salmo 23), es ser verdaderamente feliz, como lo dice este mismo Salmo.

 

Si el día de hoy puedes decir, «Abba, Padre», entonces posees la Felicidad. No te confundas. Deja de buscar en otros lados. Deléitate en Jehová. Disfruta de Su presencia. Haz un festín de la comunión con Él, comparte de Él con otros, ¡busca glorificarle! Termino con esta frase  por el pastor-teólogo John Piper: «Dios es más glorificado en nosotros cuando estamos más satisfechos en Él».  

 

 

Impresiones de: Blink, Porque sabemos la verdad en dos segundos.

Terminé de leer «Blink: The Power of Thinking Without Thinking» por Malcolm Gladwell. El subtítulo puede traducirse como «el poder de pensar sin pensarlo», pero los editores del libro en español decidieron ponerle «Inteligencia Intuitiva: Porque sabemos la verdad en dos segundos». No me voy a meter en por qué las traducciones muchas veces optan por cambiar títulos y subtítulos, pero debo decir que el subtítulo no es más que la tesis del libro. El libro trata de analizar cómo puede ser que muchas veces podemos juzgar un objecto, persona, o situación, de una forma acertada en tan sólo dos segundos. Bien, estas son mis (breves) impresiones del libro.

 

«Blink» es el segundo libro por Gladwell que leo, «The Tipping Point (El Punto Clave)» siendo el primero, y no puedo más que decir que Gladwell es un magnífico escritor. Es impresionante la capacidad que tiene para entrelazar historias, datos y anécdotas de una forma que es imposible dejar de dar vuelta a las hojas. Gladwell bien podría escribir novelas, pues sabe describir lugares y personas de manera sucinta pero efectiva, y usa el suspenso en cada capítulo con la antigua (y efectiva) técnica de cortar la historia en el momento más emocionante, solamente para comenzar otra historia, y después otra, y al final atar las tres con una conclusión satisfactoria. Algo nada fácil de hacer.

 

Gladwell interactúa con el lector. Le hace preguntas, propone acertijos, y en este libro inclusive desafía los prejuicios del lector hacia las diferentes razas. El libro está lleno de estudios y experimentos psicológicos y científicos que son absolutamente fascinantes, además de otros hallazgos, como por ejemplo lo sucedido con el reto Pepsi y por qué Coca-Cola sigue vendiendo más refresco, y uno de mis favoritos es la anécdota del equipo policiaco anti crimen callejero, la cual prefiero dejar en incógnita para que lean de qué se trata. También me encantó el ejemplo del General Paul Van Riper y su uso de instinto en el campo de batalla, y por supuesto, el estudio acerca de cómo leer los sentimientos de una persona con tan sólo verle la cara.

 

«La clave para tomar buenas decisiones—escribe Gladwell en el epílogo—, no es conocimiento. Es comprensión. Nos ahogamos en el primero. Carecemos desesperadamente del segundo» (265, mi traducción).

 

«Blink» es un libro fascinante. Un page-turner como dicen en inglés; imposible de dejar. Es interesante, bien escrito, divertido, e informativo. Lo recomiendo bastante.

 

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