Por la Fe

"Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá". Romanos 1:17

Martín Lutero, el Reformador Protestante, trataba desesperadamente de entender Romanos 1:17, pero no podía. Había una frase que lo atormentaba: "la justicia de Dios". Martin Lutero escribió, "Yo odiaba esa frase, 'la justicia de Dios'", pues a Lutero se le había enseñado que esa frase se refería a la justicia con la cual Dios, quien es Justo, castiga a los pecadores.

Lutero casi de forma blasfema (como él mismo lo describió) murmuraba contra Dios, quien además de todos los pesares del humano, agregaba un castigo sobre ellos. Pero entonces, al ver todo el contexto del versículo, entendió la verdad. Él escribe, "Entonces comencé a entender (que) la justicia de Dios es aquella por la cual el justo vive por un regalo de Dios, el cual es la fe. (…) Aquí sentí que había completamente nacido de nuevo y entrado al paraíso mismo".

             Lutero entendió que la justicia de Dios es aquella que Dios impone sobre el pecador cuando éste se arrepiente y cree en Cristo. ¿La justicia de quién es impuesta en el pecador? ¡La de Cristo! Él vivió una vida perfecta, y cuando nos arrepentimos y creemos en Él, nuestros pecados son puestos sobre Él y Su justicia sobre nosotros. Así que Dios ya no ve mi pecado, sino a Cristo en mí. Como dijo Pablo, "Cristo en vosotros, la esperanza de gloria" Colosenses 1:27.

             En esta verdad se gozó Carlos Wesley al escribir: "Vivo en Él que es mi salvación, vestido en Su justicia voy. Libre acceso al Padre gozo ya, y entrada al trono celestial. ¡Oh maravilla de su amor! ¡Por mí murió el Salvador!"

Un Dios Creativo

"¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría" Salmo 104: 24.

 

Hace poco mi novia dijo algo mientras oraba que ha permanecido en mi mente. Ese día había nevado, así que al agradecer por los alimentos, ella dijo, "Gracias, Señor, por ser tan creativo".

 

Es verdad. Dios es un Dios creativo, y vemos ese reflejo de su naturaleza en la creación: el copo de nieve, el arroyo cristalino, el águila surcando los cielos... no hay nadie en el Universo más creativo que Dios. Es más, la creatividad del hombre no es más que un reflejo de Dios mismo. Nosotros fuimos hechos a imagen y semejanza de Dios, y aunque la Caída y el pecado han manchado esa semejanza, ésta sigue allí.

 

El Salmo 104 es un hermoso canto en donde el salmista exalta la gloria de Dios que Él refleja a través de Su creación. Habla de la tierra, las nubes y los montes, los animales y el pan, los árboles y la luna, entre otras cosas.

 

En el versículo 24 da la impresión que el salmista ya no puede retenerse más, así que dice, "¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría". Y entonces sigue por unos cuántos versículos más describiendo cómo toda la creación depende de su Creador, Jehová.

 

Las obras de Dios son incontables. El punto del salmista no es que jamás se podrá tener un registro de todo lo que Dios ha hecho; más bien, es un énfasis en el hecho que sus obras son muchísimas. Inclusive el día de hoy se siguen encontrando nuevas especies en la flora y fauna. ¡Asombroso!

 

Las obras de Dios, además, son sabias. Él las hizo con su perfecta creatividad, y todas ellas lo alaban. Dios las hizo para Su propio placer, y para el deleite de los que son suyos.

 

Qué privilegio es tener un Dios amoroso, poderoso, y creativo. Démosle gloria y alabanza por sus obras.

El Remedio Universal

Leí esto, de un mensaje por Spurgeon. Me gustó mucho y lo comparto. ¡Gracias a Dios por enviar a su Hijo!

 

"Pero, amados, cuando entendí por primera vez que Cristo Jesús fue sustituto en el lugar de todos los que creen en Él, y que, si le confiaba mis pecados ellos serían todos perdonados porque ellos habían ya sido castigados en la persona de mi bendito sustituto, entonces ya no tenía ocasión para perder la esperanza; entonces escuché la palabra del evangelio, sintiendo, "Hay esperanza para mí, inclusive para mí". Cuando entendí que no se esperaba nada de mí para ganar salvación, pero que todo debe venir de Cristo; que yo no sería herido (…), sino que Él había sido herido y había sido desangrado por mi causa; y que mi vida debía ser encontrada en su muerte, mi cura en sus heridas, entonces la esperanza surgió—esperanza brillante—y mi alma se volvió hacia su Padre y su Dios con esperanza amorosa. ¿No fue así para ti?"

 

Por Charles H. Spurgeon. De un sermón titulado, "El Remedio Universal", predicado en Octubre 4, 1868. Mi traducción.

Ignorar o no Ignorar

Todos los días ignoramos a gente, mensajes, etc. Cuando entras al camión, no puedes detenerte para darle la mano a todos los pasajeros. Simplemente entras e intentas encontrar un sitio, ignorando al 99% de la gente allí.

 

Yo personalmente ignoro ciertos emails, en especial los que hablan de la amistad y otras cosas cursis, o los que me piden reenviar el mensaje a toda mi lista de contactos pues de esa forma Microsoft donará un centavo por cada persona a la que lo reenvíe (lo cual, por cierto, es ilegal. El día que una compañía monitoree mis emails será el día que hago mi primera demanda).

 

Sin embargo, hay personas y mensajes que no podemos ignorar. Si el jefe te pide estar a las ocho de la mañana en la sala de juntas, será mejor que estés allí. Si el profesor dice que todas las preguntas del examen final están en la guía que te está entregando, será mejor que no pierdas esa hoja de papel.

 

La Biblia hace varias afirmaciones que, de ser ciertas, no podemos ignorar. Por ejemplo, en el evangelio de Juan dice,

"El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.  Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas" (Juan 3:18-19).

De acuerdo a este pasaje, con respecto a Cristo, solamente hay dos opciones: creer o no creer. No hay medio. O crees, o no crees.

 

Cristo dijo, "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí".

 

Jesucristo, en esta declaración, está siendo exclusivo. Él dice ser tres cosas: el camino; la verdad; la vida. Y la segunda parte asegura que nadie, absolutamente nadie, tiene acceso al Dios a menos que sea a través de Él.

 

Cristo dijo, "Yo y el Padre uno somos" (Juan 10:30). Al decir esto, la gente a su alrededor quería apedrearlo. Le dijeron: "Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios" (10:33).

 

En el posteo pasado hice la pregunta, ¿es Cristo era un megalomaniaco sediento de adoración? Al final todo depende de si Cristo está siendo veraz. Con las cosas que Él dijo, Él no puede solamente ser un "buen maestro", porque ningún buen maestro dice ser La Deidad.

 

Como propuso C.S. Lewis en su libro, Mero Cristianismo, Cristo es una de tres cosas:

  1. Un lunático: Jesús no era Dios, pero el pensaba serlo.
  2. Un mentiroso: Jesús no era Dios, y lo sabía, pero mintió y dijo que lo era.
  3. El Señor: Jesús es Dios.

Así que… ¿quién es Jesús? La Biblia es clara: es el Hijo de Dios. El Verbo. Dios el Hijo. Él merece ser adorado, pues es el Creador. Cristo manda que todos se arrepientan de sus pecados, y que crean que Él murió en la cruz para pagar por los pecados de individuos.

 

La Biblia dice que si te arrepientes y crees en Él como Señor y Salvador, tu destino no será el castigo eterno en el infierno, sino una vida transformada y vida eterna. Serás un miembro del Reino de Dios, un coheredero con Cristo.

 

Hoy puedes convertirte en un seguidor de Cristo. Te invito a hacerlo.

¿Un Loco Megalomaniaco?

Supongamos que estás sentado en una taquería, comiendo rápidamente antes de regresar al trabajo. Hay muchas cosas en tu mente, así que no te percatas cuando una persona se sienta a tu lado. Cuando por fin te das cuenta, el hombre junto a ti sonríe. Está bien vestido y bien peinado, con una corbata de seda y una dentadura de comercial.

 

"Veo que tienes problemas", te dice. Te cercioras de que por "problemas" no se refiera a que te hayas manchado la camisa, pero él continúa. "Yo te quiero ayudar. Si tienes problemas con tu vida, o problemas financieros, déjame ayudarte".

 

Un vendedor, piensas. Seguramente está por ofrecerte algún producto, así que comienzas a idear la forma de salir de allí pronto. Le echas salsa a tu último taco, no quieres salir de allí y desperdiciar esa grasosa delicadez.

 

"¿Te digo por qué te puedo ayudar? Yo no soy una persona cualquiera. No soy humano. Soy una deidad encarnada. Si me adoras, tus problemas desaparecerán para siempre".

 

Después de unos diez segundos de silencio, con tu taco de frijoles suspendido a centímetros de tu boca, le pides al hombre que te disculpe pues tienes que pasar rápidamente al baño, y sales de la taquería rápidamente, mirando a tus espaldas y cerciorarte de que el hombre no te persigue con una cierra eléctrica o algo así.

 

Cuando una persona dice ser deidad, es una locura. ¿Qué clase de megalomaniaco dice ser dios, y además de eso se declara digno de ser adorado?

 

Cristo Jesús dijo ser Dios. No una deidad, sino La Deidad. Una y otra vez Cristo declaró ser el Hijo de Dios, y aceptó adoración de los hombres.

 

Veamos uno de esos episodios. Después de que Cristo resucitó de los muertos, uno de sus discípulos—Tomás—no creía que Cristo estaba vivo. "—Mientras no vea yo la marca de los clavos en sus manos, y meta mi dedo en las marcas y mi mano en su costado, no lo creeré —repuso Tomás" (Juan 20:24, NVI). Así que cuando Cristo se apareció frente a Tomás en su cuerpo resucitado, Tomás cayó de rodillas e hizo una declaración impresionante:

 

"¡Señor mío, y Dios mío!" (Juan 20:28).

 

¿Y cual es la respuesta de Cristo? ¿Le pide que se ponga de pié? ¿Lo reprende? ¿Le dice, "No me alabes a mí, sino practica mis enseñanzas"?

 

No. Cristo permite ser adorado. Cristo acepta ser llamado Señor y Dios, y acepta ser adorado. ¡Qué cosa más increíble! ¿Qué clase de persona acepta ser llamada Dios, y además acepta ser adorado?

 

Tenemos ejemplos de gente así en la historia. Nerón, por ejemplo. Él decía ser una deidad, y construyó una enorme estatua para que la gente lo alabara. Pero todos sabemos que Nerón era un desquiciado y asesino. Digo, el hombre proclamó su caballo como senador. El día que el Presidente proclame a su gato como gobernador de Nuevo León… bueno, ya se dieron una idea.

 

Sin embargo, Cristo dijo ser Dios y aceptó adoración. Creer o no creer éstas aseveraciones es de consecuencias incalculables para la vida de toda persona. "¡Cómo se atreve!" dirán algunos. ¿Es Cristo un loco megalomaniaco sediento de adoración?

 

Si Cristo no es Dios, entonces sí es un megalomaniaco. Pero si el verdaderamente es Dios... y si lo que Él dijo es cierto… entonces ignorarlo tiene consecuencias cósmicas. Y no solamente cósmicas, sino devastadoras en la vida de aquellos quienes lo rechazan.

 

En el próximo post veremos lo que significa para una persona ignorar la persona y el mensaje de Cristo.

¿Para quien?

La filosofía de la iglesia sensible a los "buscadores"[1] se está expandiendo en toda América Latina. Son servicios que están hechos a la medida de lo que la gente quiere. Así que hay luces, música atractiva, un líder con una bonita sonrisa, predicaciones acerca de "temas de interés", y una atmósfera de "gozo y diversión".

 

Todo el servicio está diseñado con las personas en mente, y Dios se queda afuera. La plataforma se convierte en escenario, y todo debe de suceder al minuto y sin errores, pues la "iglesia" es más bien una compañía de producción la cual debe de entregar un producto de calidad a la gente, con la excusa de que es para Dios.

 

Es triste cuando los creyentes están satisfechos con predicación y música mediocre. Y no me refiero a cómo esas dos cosas están empaquetadas, pues el predicador puede ser un gran comunicador y la música técnicamente perfecta, pero el contenido es malo. No hay profundidad.

 

Dios no es exaltado cuando nuestros servicios son diseñados para la gente y no para Él. Y claro, no estoy diciendo que las reuniones deben ser incómodas y desorganizadas, pero el problema es cuando el enfoque está en satisfacer a la carne, y no al Espíritu.

 

La Iglesia debe ser un lugar de adoración. En donde se escuche la exposición de la Palabra, se participe de las ordenanzas (bautismo y la cena del Señor), haya comunión cristiana, lectura de la Palabra, y se canten salmos, himnos y cánticos espirituales.

 

Vayamos a nuestras Iglesias a adorar a Dios, no a pasarla bien. Doy gracias a Dios por mi iglesia y por las muchas iglesias fieles, y clamo a las demás, para que vuelvan a Cristo.

 

Como a veces me gusta hacer, termino con Spurgeon:

 

"Ahora, aquí está la medida con la cual debes poner a prueba tu religión. Cuando oras, ¿a quién oras? ¿A través de quién oras? Cuando cantas, ¿para quién es el canto? Cuando predicas, ¿para honor de quién predicas? ¿Para quién está destinado el servicio? Cuando vas entre los pobres, cuando distribuyes limosnas, cuando distribuyes tus folletos, cuando hablas acerca del evangelio, ¿para quién lo haces? Porque, vive el Señor, si lo haces para ti mismo, o para cualquiera que no sea el Señor Jesús, no sabes cual es la vitalidad de la santidad, pues Cristo y sólo Cristo debe ser el gran objetivo del Cristiano; la promoción de Su gloria debe ser eso por lo cual él está dispuesto a vivir, y por la cual, de ser necesario, está preparado para morir".[2]

 

 



[1] Los Seekers, o "Buscadores", son gente que no es Cristiana y que busca alguna iglesia.

[2] Tomado del sermón, "Cristo la Gloria de Su Pueblo", predicado en Marzo 22, 1868. Mi traducción. Accesado en: http://tinyurl.com/y94zrdm

Haití

Es nuestra oportunidad (si no es que deber) de ayudar a las personas en Haití con nuestras oraciones y monetariamente. No importa la cantidad de dinero, la catástrofe es tal que cualquier cantidad es buena.

 

Para una lista de lugares en donde se puede donar, clic aquí o aquí

 

Mostremos a Cristo con palabras y con hechos.

 

URGENTE: Oremos también por los misioneros en Haití, específicamente por el Dr. Garlock, miembro de la Iglesia donde yo sirvo, que está allí y no hemos escuchado nada de él.

 

Muerte y Vida

La noticia de la muerte del empresario Moisés Saba ha permanecido en los titulares de las cadenas noticiosas de México, ya que éste exitoso hombre de negocios falleció junto con su esposa, hijo, nuera y capitán en un trágico accidente aéreo.

 

Sergio Sarmiento, editorialista del Grupo Reforma, escribió un interesante editorial acerca de su relación con el empresario[1]. El artículo comienza con la siguiente cita de Voltaire: "Si Dios no existiera habría que inventarlo"; luego el editorialista relata su amistad con Saba, y cómo sus últimas conversaciones "empezaron a orientarse más hacia la filosofía, la religión y la moral." Moisés Saba era un judío ortodoxo, mientras que Sarmiento es un agnóstico.

 

El artículo muestra cómo estos dos hombres con diferente pensamiento tenían una amistad preciada, la cual, como escribe Sarmiento, "no [es] la que surge de las coincidencias obligadas o inculcadas, sino la que se cultiva con respeto entre mentes discrepantes".

 

Moisés Saba falleció trágicamente. Sarmiento termina: "Las conversaciones entre Moisés y yo eran diálogos entre un hombre profundamente religioso y un agnóstico. Hoy sólo espero haber sido yo el equivocado. Hay dolores que sólo la convicción de un orden superior pueden ayudar a superar".

 

La muerte siempre será dolorosa, no importa la creencia que se tenga. Es difícil tanto para religiosos y como ateos. Sin embargo, la diferencia está en la esperanza que uno tiene y el otro no.

 

El cristianismo bíblico dice que cuando una persona muere en Cristo, está viva. Para aquellos que son ateos o agnósticos, la persona deja de existir, o simplemente no se puede saber qué sucede después de la muerte.

 

Si Dios es Soberano, y Dios está en control, aún las tragedias como la muerte de algún familiar puede traer esperanza.

 

"Hoy sólo espero haber sido yo el equivocado", escribió Sarmiento. Yo creo que lo está.

 

Cristo dijo, "Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá" (Juan 11:25).  



[1] Sergio Sarmiento, "Moisés Saba", El Norte, 12 de enero de 2010, Martes; http://www.elnorte.com/editoriales/nacional/537/1072530/default.shtm (accesado 12 de enero de 2010).