Síntomas de que el Pecado se Avecina
Reseña: Sony eReader Pocket Edition, PRS 300
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Como ya llevo más de un mes con mi eReader, decidí que ya puedo dar mi opinión al respecto. El Sony eReader PRS 300, también llamado Reader Pocket Edition, es el lector electrónico más económico de la marca Sony. Cuesta $169, pero se puede conseguir por $149 en--adivinen dónde--, Amazon.com. Está disponible en tres colores, plateado, azul y rosa, y mide aproximadamente 15 cm de alto por 10 cm de ancho, y pesa .23 kg. Es delgado, portable y elegante.
Yo soy algo "romántico" cuando se trata de libros. Me fijo en el tipo de papel, la tipografía, las portadas, etc., así que hace tiempo, cuando el Kindle de Amazon hizo famosos los e-readers, al principio pensé que nunca compraría uno. Además, quiero que mi biblioteca crezca, y al comprar un aparato de éstos significaría que un libro en ese aparato es un libro menos en mi librero.
Creo que lo que me convenció fue la portabilidad. En lugar de andar cargando dos o tres libros en cada viaje, podía cargar con 100 en un pequeño dispositivo. Pero como no estaba dispuesto a pagar más de 300 dólares por un aparato de ésos, decidí buscar en el mercado hasta que llegué con el PRS 300, el cual era mucho más barato (recientemente el Kindle y Nook bajaron drásticamente de precio, así que me supongo que el PRS 300 lo hará también). Me informé bien. Leí reviews. Leí más reviews. Y después de un poco de tiempo, me decidí.
Cuando llegó menos de una semana después y lo saqué de la caja, supe que éste era un aparato excepcional. Lo prendí, y me di cuenta que las letras en la pantalla son claras.
Así que un mes después, puedo decir que me encanta. He visto la iPad, y creo que es fantástica, pero por varias razones prefiero mi PRS 300, aunque sea más rudimentario. (click en "read more" para seguir leyendo)
Caaambios Extraños
Conversando con un Pescador
China por Cristo
Conversando con un Ateo
Si es verdad que no hay Dios, que no hay un juez justo, que nadie pagará por lo que hace, entonces todo fin es justificado sin importar el medio. La meta es ser felices en los setenta años que tenemos, así que no importa qué esté a nuestro paso, hay que deshacerse de ello sin importar si hay que usar la fuerza o el tacto, la veracidad o deshonestidad. No hay verdadero "mal", pues si el fin es ser feliz, todo cuenta siempre y cuándo uno tenga esa meta en mente. Después de todo, no hay Dios.
De Vacaciones
Salí de vacaciones la semana pasada, y ésa es mi excusa por no escribir nada en absoluto en el blog. Fue bonito regresar a México y visitar a mi familia y tener un tiempo juntos. Aún con el intenso calor y tráfico, mi sangre sigue siendo tricolor, y espero en el Señor regresar a mi país terminando mis estudios teológicos.
Ya que estábamos de vacaciones, visitamos una iglesia que localizamos por el internet la cual acababa de cumplir cien años de existencia. Fue un gozo poder ver que hay hermanos creyentes en todo México. Aunque a veces es muy fácil criticar, ya que he tenido la oportunidad de visitar muchas iglesias y escuchar sermones de muchos predicadores, me dio gozo reunirme en la casa de Dios a escuchar Su Palabra y tener fraternidad con los hermanos.
En cuanto a mi lectura personal, terminé de leer el libro de Job y comencé a leer Salmos, y estoy por terminar Hechos y regresar a los Evangelios para leer Lucas.
Me di el tiempo para escribir 1,000 palabras (no es mucho en una semana, pero mejor que cero) de mi novela, y estoy contento porque la "inspiración" parece haber regresado. Mi meta es terminarla este verano, pero si no, antes de Diciembre y luego intentar publicarla.
En el avión tuve una excelente conversación con un joven que profesa ser ateo (o indiferente a la existencia de Dios), y espero pronto poner algunos pensamientos en cuanto a ésa filosofía de vida (la cual es una religión también).
En menos de diez días tomé seis aviones, así que pasé mucho tiempo en el aire con mi vida a manos de dos personas, el piloto y copiloto, pero sobre todo en manos de Dios. También publicaré pronto mis meditaciones al respecto.
Misc. Mayo 12.
Ayer me puse a escribir un poco de ficción, y me sorprendí pues parece que he perdido un poco la práctica. Debido a mis estudios no he podido escribir ni un solo párrafo de ficción como por ocho meses, así que fue un deleite poder escribir las miserables 100 palabras de ayer. (Creo que pasé mucho tiempo re-leyendo otros capítulos para familiarizarme con la historia. De todas maneras, 100 palabras es vergonzoso).
Aún así, espero que este verano pueda terminar—por fin—de escribir mi novela corta que por ahora se titula Mi Mesías, y se trata de un joven pastor de ovejas que vive en la ciudad de Belén en los tiempos de Cristo.
Hay historias que son fáciles de escribir, sobre todo las que son de pura aventura. Pero ésta ha sido difícil, no solamente porque requiere mucha más imaginación, sino también porque es una historia un tanto más dramática y triste que lo que normalmente escribo.
Como dije, será una novela corta, de unas 35,000 palabras. Me gustaría ser como King o Koontz, que escriben 3,000 palabras al día, pero hey, ellos escriben ocho horas al día, y yo media hora.
Para escribir stoy usando el programa Scrivener, un programa diseñado por un escritor para escritores, y exclusivo para Mac. Estoy enamorado con ese programa. Es lo que todo novelista siempre ha querido, una completa maravilla. Mucho mejor que usar Word para Mac.
Por otra parte, termine el libro 3 de la serie de Frankenstein de Dean Koontz, y oh sorpresa, no era una trilogía, y el cuarto libro sale este verano.
Además, estoy bastante tentado de comprar un Kobo, que es el nuevo e-reader de Borders, el cual es más barato que el Kindle, aunque sin duda más simple. Pero para mí barato es bueno, porque las finanzas no andan así que digamos muy bien.
Finalmente, espero que lean mi novela de misterio, El Artista de la Muerte, y que dejen un review o algo.
Fin.

