¿Te has sentido insatisfecho? ¿Temeroso? ¿Necesitado? Si tienes a Cristo, Jehová es tu Pastor. Este mensaje es un vistazo a lo que el Salmo 23 nos enseña acerca de Dios.
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Mentiras
“Una gran cantidad de vergüenza y convulción social puede ser pulcramente evitada al seguir un sólo
precepto en la vida: no digas mentiras”.[1]
Estas palabras vienen de la pluma de Sam Harris, el famoso ateo, doctor en
neurociencia y autor de inumerables libros en contra de la religión y la fe.
Cuando vi que había
escrito un ensayo titulado, Lying
(Mintiendo), me interesó bastante así que decidí leerlo. Harris es un buen
escritor, y debo decir que disfruté el ensayo. Él escribe: “La mentiras son el
equivalente social de desechos tóxicos—todo mundo es dañado potencialmente por
su esparcimiento”.[2]
Mi principal interés al
leer su ensayo era encontrar en dónde basa su creencia de que decir la verdad
siempre es mejor que mentir. Harris, obviamente, no cree en Dios, así que su
estándar moral no viene de Él. Harris escribió un libro titulado The Moral Landscape (El Paisaje Moral),[3]
en donde arumenta que la moralidad no es relativa y que la ciencia nos puede
decir cómo debemos comportarnos moralmente. Creo que está equivocado, pero eso
será para otro artículo.
En Lying, los argumentos que Harris da son simplemente pragmáticos.
Por ejemplo, Harris argumenta que mentir trae tristeza,[4]
daña las relaciones personales y la confianza pública,[5]
trae sufrimiento y verguenza,[6]
etc. Por ejemplo, Harris escribe que “al comprometernos a ser honestos con
todos, nos comprometemos a evitar una gran variedad de problemas al largo plazo,
pero con el costo de desconfort ocasional y de corto plazo”.[7]
Harris argumenta que debemos decir la verdad siempre (habla en contra de las
mentiras “blancas”) porque decir la verdad es mejor que decir mentiras. Decir
la verdad trae más alegría que decir mentiras. No me parece un argumento muy
convincente, ya que muchas personas podrían decir que son más felices a
consecuencia de mentir. Sólo pregúntenle a cualquier estafador.
-:-
Últimamente he estado
viendo un programa titulado Lie to Me (Miénteme).
La premisa del programa es que uno puede saber cuándo otra persona está
mintiendo tan sólo al ver los movimientos del cuerpo, como tics, pupilas
dilatadas, o otros tipos de movimientos involuntarios.
El cuerpo, por alguna
razón, reacciona al mentir. Para que una persona pueda mentir sin que su pulso
se acelere, comienze a sudar, o mueva el cuerpo de cierta manera, necesita
entrenamiento extenso o ser un psicópata. Es por eso que existen detectores de
mentiras. Esto dice algo bastante interesante: el cuerpo humano sabe que mentir es malo, y en base a este
conocimiento reacciona de cierta manera.
La pregunta es, ¿por
qué? ¿De dónde viene esa percepcion moral y automática que hace reaccionar al
cuerpo de manera involuntaria cuando miente? Si en nuestra mente hemos decidido
mentir, ¿por qué nos traiciona el cuerpo en contra de nuestra voluntad?
La Biblia tiene la
respuesta a estas preguntas. Los humanos somos hechos a la imagen de Dios (Gen
1:26), y por lo tanto somos un reflejo—si bien manchado por La Caída—de Dios. Dios
es un ser moral, y Él no puede mentir (Num 23:19). Nuestro cuerpo sabe que
mentir es malo porque ésta información está incrustada en nuestra esencia.
El Cristiano sabe que
mentir es malo porque hacerlo va en contra de nuestro Creador. Él, Dios, ha
mandado a sus hijos que no mientan: “Por lo cual, desechando la mentira, hablad
verdad cada uno con su prójimo” (Ef 4:25; ver Mt 5:37). Estoy de acuerdo que
decir siempre la verdad lo hace a uno, al final de todo, feliz. Pero el por qué
debemos hacerlo va más allá de ello. Tiene que ver con nuestra creación y
nuestro Creador.
Sin embargo, hay una
legítima objeción a esto. Si la Biblia enseña que tenemos incrustada en nuestra
esencia un código moral que ha sido puesto allí por Dios; y que éste código
moral nos insta a decir siempre la verdad, de modo que el mismo cuerpo
reacciona cuando mentimos... ¿de dónde viene la mentira? ¿Qué no, entonces,
Dios puso en nosotros también la capacidad, e inclusive la necesidad de mentir?
La respuesta no es
facil, pero satisfactoria. Brevemente mencioné La Caída. Éste título se le da
al evento narrado en Génesis 3 que ocurrió en el Jardín del Edén. Dios enseña
que cuando Adán, nuestro representante, pecó, la humanidad “cayó” en pecado con
él, y entró en nuestro ser la capacidad para hacer el bien y el mal. Nuestro
ser, entonces, aunque originalmente fue diseñado para hacer el bien siempre,
ahora tiene la capacidad, e inclusive la propensidad, a pecar. Nuestro ser
entero es habitado por el mal a causa de La Caída, y es de allí, de nuestro
propio ser, de donde salen las verdades y las mentiras, lo bueno y lo malo (ver
Lk 6:45). Sin la gracia de Dios, y sin el poder transformador de Cristo Jesús,
es imposible hacer el bien siempre y agradar a Dios.
En conclusión, como
Cristianos debemos saber que decir la verdad siempre es mejor. La razón por la
que que lo hacemos no es meramente pragmática—porque nos evitará vergüenzas, o porque
tendremos mejores relaciones interpersonales—sino porque es un mandato de Dios,
y hemos sido diseñados para ser como Él. En algo estoy de acuerdo con Harris.
Decir la verdad nos hace felices. Pero esa felicidad proviene de nuestro ser,
porque nuestro mismo cuerpo sabe que fue creado para reflejar al Creador, y
nunca somos tan felices como cuando reflejamos a Dios.
Sermón: Doce Hombres Revolucionarios Parte 1
Cristo no fue un viajero. No escribió libros. Pero preparó a doce hombres que revolucionaron el planeta. ¿Quienes eran estos hombres? Un vistazo a la vida de Pedro, Juan, Jacobo y Andrés.
Parte 2: http://sermon.net/emanuelelizondo/sermonid/2818911
Parte 3: http://sermon.net/emanuelelizondo/sermonid/119742317
Parte 2: http://sermon.net/emanuelelizondo/sermonid/2818911
Parte 3: http://sermon.net/emanuelelizondo/sermonid/119742317
Tecnología y la Biblia
"A diario, más
personas están descargando una app de la Biblia que la increíblemente famosa
app Angry Birds", reportó Publishers
Weekly en Oct. 14, 2012[1].
Han llamado a éste fenómeno la "Explosión de la Biblia Digital".
El New Yorker, igualmente publicó una pieza similar[2].
Muchas publicadoras de
Biblias en los EUA han optado por ofrecer gratuitamente muchas de sus traducciones
de la Biblia. Yo, por ejemplo, he podido descargar la ESV (mi traducción
favorita en inglés) en mi Kindle, iPod, e igualmente está disponible gratis en
línea.
En otro interesante
artículo, el autor hablaba acerca de cómo la tecnología, específicamente la
inventada por Apple[3],
ha ayudado a difundir el mensaje del evangelio alrededor del mundo, ya que cada
vez es más facil tener pequeños dispositivos con la Biblia entera.
Me parece que como
Cristianos, debemos usar (con dicernimiento, claro) todos los medios posibles
para difundir el mensaje de Cristo Jesús. Vivimos en un mundo inundado por
tecnología y gadgets, ¿por qué no aprovechar y usar estos medios para bien?
En Latinoamérica creo
que hay mucho potencial, pero no tantos resultados. Por ejemplo, es dificil
encontrar una aplicación que tenga Biblias en español gratis, aunque
ultimamente he escuchado de varias. He estado pensando que alguien debería
inventar un folleto evangelístico, usando visuales, para el iPod u teléfonos
inteligentes. Me parece, también, que más iglesias deberían ofrecer sermones,
conferencias y seminarios en audio y video gratuitamente en el internet, ya que
muchas veces son las sectas las que se nos adelantan.
De todas maneras, me
parece fantástico que mucha gente esté siendo expuesta a la Palabra de Dios.
Hay que aprovechar este fenómeno.
¿Cómo usas la tecnología
para el Reino de Dios?
Depravación
Una de las doctrina esenciales del Cristianismo es la de la Depravación Total de la Persona. Esta doctrina no quiere decir que todos somos tan malos como podríamos ser (es decir, hay gente más mala que otra), más bien que el pecado está infiltrado en nuestra esencia, y que nuestro ser, fundamentalmente, está vendido al pecado. Nacemos pecadores, y por eso pecamos. Nuestra inclinación natural es a pecar. Cuando alguien me dice que no cree esa doctrina, pienso en fotografías como éstas: (estas fotos del holocausto son horribles e impactantes, por favor ver con discreción) http://www.theatlantic.com/infocus/2011/10/world-war-ii-the-holocaust/100170/
Lo único que puede redimir nuestra depravación y darnos una esencia nueva, un corazón nuevo por así decirlo, es Jesucristo. ¿Has experimentado este cambio radical en tu vida?
Lo único que puede redimir nuestra depravación y darnos una esencia nueva, un corazón nuevo por así decirlo, es Jesucristo. ¿Has experimentado este cambio radical en tu vida?
Sermón: Jesús Sana en el Día Prohibido
Serie: Evangelio de Marcos.
Pasaje: Marcos 3:1-12.
Los religiosos de la época odiaban tanto a Jesús, y amaban tanto sus tradiciones, que decidieron matarlo porque Jesús se atrevió a sanar a un hombre en Sábado, un día en el que estaba prohibido hacer cualquier cosa. Jesús nos enseña que debemos hacer el bien sin importar si somos acechados, perseguidos, si estamos cansados, o si estamos siendo oprimidos.

Más predicaciones en: www.sermon.net/emanuelelizondo
Pasaje: Marcos 3:1-12.
Los religiosos de la época odiaban tanto a Jesús, y amaban tanto sus tradiciones, que decidieron matarlo porque Jesús se atrevió a sanar a un hombre en Sábado, un día en el que estaba prohibido hacer cualquier cosa. Jesús nos enseña que debemos hacer el bien sin importar si somos acechados, perseguidos, si estamos cansados, o si estamos siendo oprimidos.
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Sermón: Jesús y las Tradiciones Parte 2
Serie : Marcos
Pasaje : Marcos 2:23-28
Cristo es un defensor de la Biblia y está en contra del mero tradicionalismo. Los judíos religiosos habían elevado el sábado a tal grado que rompían la Ley de Dios sin darse cuenta. ¿Has elevado tú algunas tradiciones como si fueran mandatos de Dios?
Más sermones: www.sermon.net/emanuelelizondo
Pasaje : Marcos 2:23-28
Cristo es un defensor de la Biblia y está en contra del mero tradicionalismo. Los judíos religiosos habían elevado el sábado a tal grado que rompían la Ley de Dios sin darse cuenta. ¿Has elevado tú algunas tradiciones como si fueran mandatos de Dios?
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¿Qué te arruina el día?
Me desperté a las
7:18 de la mañana. La noche anterior había puesto tres alarmas, a las 6:50,
7:00, y 7:10. Vagamente recordaba haber escuchado una. Mi primer pensamiento
fue, “No es justo”. Me quedé en la cama unos treinta segundos enojado conmigo
mismo, cuando un pensamiento vino a mi mente: “No dejes que esto te arruine el
día. Tu satisfacción es Cristo”.
Me levanté de la
cama y encendí la cafetera, me di un regaderazo express y me cambié
rápidamente; la meta era llegar a tiempo a la clase de las ocho.
Antes de salir
vacié el café en mi taza y estaba tan caliente el vapor que moví la mano para
evitar quemarme y derramé café en el buró. Sentí que el termómetro de mi
temperamento subió uno o dos grados. “No hay problema”, pensé. Corrí al otro
buró, tomé un kleenex, limpié el café, y salí de mi cuarto a toda
velocidad.
Al llegar al salón
y sentarme, recordé que había dejado mi libro en el librero. La prueba iba a
ser de ese libro, y ahora no tenía con qué repasar. Hmm. Luego recordé
que no había terminado la tarea en línea. Lo había olvidado por completo. El
termómetro temperamental comenzó a subir de nuevo, pero entonces me di cuenta de que, quizá, Dios
tenía un plan diferente para mi día. Estaba siendo tentado a enojarme, pero
podía resistir (1 Cor 10:13). “No dejes que esto te arruine el día. El
propósito de la vida no es sacar un cien en la clase sino glorificar a Dios”.
La cosas tal vez
iban un poco mal (aunque, en realidad, iban exactamente como Dios quería), pero
mínimo tenía mi café. Ahhh, mi café. Le di un sorbo o dos. Al ponerlo de
nuevo en la mesa frente a mí, noté que goteaba un poco. Entonces supe. Mire
hacia abajo.
Rayos centellas
recórcholis truenos y relámpagos.
Había tres manchas
de café en mi camisa. ¡Noooo! “No es justo,” pensé. “Ahora me voy a ver como un
menso. Me voy a tener que cambiar, y ésta es la camisa chida que me gusta, que
va bien con el pantalón y el… bueno, Emanuel, tranquilo, el propósito en la
vida no es verte bien sino…. ¡Pero mi camisa!… No, el propósito en la
vida es glorificar a Cristo inclusive con mis actitudes”. Fue difícil. Muy
difícil. Tenía ganas de golpear mi cabeza contra la mesa sin importar lo que
pensaran mis compañeros. Vaya día. Era como levantarse con el pié izquierdo
sólo para golpearse el dedo chiquito contra la pared.
Tuve que tomar una
decisión. La decisión de dejar que las situaciones arruinaran mi día, o dejar
que Cristo fuera mi satisfacción y gozo.
Déjame
preguntarte: ¿Qué arruina tu día? ¿El tráfico; un comentario ofensivo; una
llanta ponchada; una mala nota en una clase; malos resultados en el trabajo?
Haz una lista mental.
¿Qué arruinaría tu
vida? ¿La muerte de una persona querida; la pérdida de alguna posesión; cáncer;
alguna discapacidad?
¡Tu satisfacción
debe ser Dios! Mira lo que dice Jeremías 2:13, “Porque dos males ha hecho mi
pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas,
cisternas rotas que no retienen agua”. Cualquier cosa—y en serio lo digo, pues
lo dice Dios—que esté reemplazando a Dios como la fuente de satisfacción no es
más que una cisterna con una fuga. Es decir, puede que te traiga satisfacción
momentánea, pero al final te vas a levantar un día y la encontrarás vacía. No
estoy diciendo que tengas que sentirte insatisfecho con tu trabajo, educación,
o posesiones, sino que te dejarán vacío si en ello buscas la esencia de tu
satisfacción.
¿Cual es la
solución? Cristo dijo, “Por lo tanto, busquen primeramente el reino de Dios y
su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas” (Mateo 6:33, RVC). Busca
el Reino de Dios, y no tu propio reino. Busca su justicia, su piedad, y no tu
propia satisfacción. ¿Y lo demás? Lo demás viene como bonus.
Así qué… ¿qué arruina
tu día? La respuesta puede que te suene radical. Pero sólo hay una respuesta
correcta: nada debe arruinar tu día.
¡Nada! ¿Por qué?
Porque tu satisfacción es Cristo. Porque tu día es excelente no porque sacas un
100% o porque te dan un aumento en el trabajo, sino porque eres hijo de Dios,
co-heredero del Reino, salvo por gracia, en camino al cielo. Porque tienes un
Padre que te ama y que se comunica contigo. Porque sabes que, sin importar qué
tanto te duela el golpe en el dedo chiquito, no se compara con el gozo de
conocerle a Él, de ser partícipe de un amor incomprensible que completamente te
llena (Ef 3:17-19).
Al final, llegué a
tiempo a la clase, saqué un cien en la prueba, la corbata que me puse cubrió
las manchas, y el café… bueno, el café estaba más amargo de lo que me hubiera
gustado, ¡pero qué importa! Tengo a Cristo.
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