La Mies es Mucha

“Las mies [cosecha] a la verdad es mucha, mas los obreros pocos” Mateo 9:37.

Hoy en la tarde, pasando por un crucero, me encontré con un joven vestido en una toga café. En la frente tenía pintado un punto de color también café. Me dijo que por una donación de cualquier cantidad podía obtener uno de los libros que ofrecía. Libros acerca de espiritualidad, reencarnación, y meditación trascendental.

Este muchacho estaba bastante seguro de lo que creía, o al menos así parecía, pues no le daba pena andar por las calles vestido de esa manera. Y sin embargo, la filosofía que creía estaba completamente errada.

Hoy vivimos en un mundo de tolerancia. Un mundo en donde todas las ideas son igualmente válidas, en donde todos los caminos llevan a Roma, y en este caso, Roma es el cielo o algo parecido. No hay absolutos. Todo es relativo. Todo es bueno dependiendo del punto de vista.

El mundo anda sediento, buscando algo que satisfaga su deseo interior de encontrar significado en la vida. El mundo encuentra su satisfacción en la religión, el dinero, la familia, la fama, las drogas, el entretenimiento, y en casi cualquier cosa.

Cristo decía hace dos mil años que la cosecha estaba lista para ser recogida, pero no había suficientes obreros. ¡El día de hoy es igual!

¿Dónde está la cosecha? La cosecha es tu primo, tu amigo de la facultad, tu compañero de trabajo, tu vecino, la gente a tu alrededor. ¿Y los obreros? Los obreros somos nosotros.
De alguna u otra manera puedes llegar a la cosecha. Quizá es invitando a tu amigo a un café, o dejando un folleto en el restaurante, o quizá escribiendo algo en tu página de Facebook. Pero de alguna u otra manera, debes de ser uno obrero listo y disponible para cosechar.

¿Qué vas a hacer hoy para ser un obrero de Dios?

El Pastor de las Naciones

“Alégrense y gócense las naciones, porque juzgarás a los pueblos con equidad, y pastorearás las naciones en la tierra” Salmo 67:4.

Leer las noticias internacionales no trae mucha alegría. Hoy en la mañana leí las noticias, y como siempre, es difícil encontrar una nota alegre. Mientras escribo esto, Siria se encuentra en guerra y se cree que ha utilizado armas prohibidas contra sus enemigos; las Naciones Unidas debaten la legalización de drogas; Turquía se ha disculpado por la violencia que usó contra manifestantes; y esos son sólo los titulares.

Muchos Cristianos padecen de pesimismo. Ven la decadencia moral en el mundo y no tienen nada bueno qué decir, mas que esperar la venida de Cristo y aguantar mientras que Él viene.

Hay que mantener un balance de perspectiva. Es verdad que el mundo está en pecado, y sin duda el mundo como lo conocemos será destruido y renovado…

¡Pero mira lo que dice el Salmista! Alégrense y gócense las naciones. Estas son palabras de júbilo y alegría. De hecho la palabra “gócense” es la palabra Hebrea ranan, que quiere decir “gritar de alegría”. Es un grito fuerte y claro, para que sea oído por otros. Inclusive esta palabra puede significar “cantar con fuerza”.

¿Y qué causa tanto júbilo? Dos cosas. Primero, que Dios va a juzgar con equidad, con rectitud, sin parcialidad. En un mundo de injusticia e impunidad, el saber que hay un Dios justo que todo lo ve nos debe causar tremenda alegría.

La segunda razón es que Dios pastoreará a las naciones. Pastorear quiere decir conducir o guiar. Sí, aunque en el mundo hay guerra, terrorismo, y maldad, Dios está guiando a las naciones de acuerdo a su plan soberano. Dios es el que “muda los tiempos y las edades; quita reyes y pone reyes” (Daniel 2:21).

Los Cristianos debemos de ver el futuro con suma alegría. Inclusive gritar de alegría, porque sabemos que tenemos un Dios que es el Juez y Pastor de las naciones. Qué gloriosa verdad.

¿Vale la Pena?

“Pues ¿qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo?” Lucas 9:25.

“Cuando Alexandro vio lo vasto de su imperio, lloró, pues no había más mundos qué conquistar”. Aunque esta frase quizá es espuria, se atribuye al gran conquistador Alejandro Magno. Hay pocos hombres en la historia de la humanidad que han gobernado la mayoría del mundo conocido, y a muchos de ellos los recordamos, pero ya no son más que eso: historia. Sus imperios han desaparecido, y sus tesoros han sido robados o están en exhibición en algún museo.

Una de las más grandes ambiciones del ser humano es tener más cosas. Hay una frase en inglés que dice, “El que tiene más juguetes gana”. Es decir, el que tiene más dinero, más carros, más tierras, más gente, más aparatos, gana. Pero… ¿qué gana?

El Señor Jesucristo dice, “El que me tiene a mí gana”. Porque al final, lo único que perdura es el alma, y los únicos tesoros que no se destruyen son los espirituales.

Por eso dijo Jesús, “Haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín [óxido] corrompen, y donde los ladrones no minan ni hurtan” (Mateo 6:20).

¿Cómo podemos hacer tesoros en el cielo? Haciendo las cosas para la gloria de Dios. La Biblia dice, “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres, sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís” (Colosenses 3:23-24). 

Toma la Cruz

“Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame” Lucas 9:23.

Cuando se trata de compartir el Evangelio con otros, Jesús nos deja perplejos. Hoy en día escuchamos muchos “Evangelistas” que presentan el Evangelio como una alternativa fácil y bonita a la vida. Una especie de garantía a la mejor vida, como si convertirse en Cristiano fuera como ganarse unas vacaciones de por vida.

Cuando Cristo comparte su Evangelio, casi parece que no quiere que la gente se convierta. A unos les pide que vendan todo lo que tienen (Mat. 19:21), a otros que aborrezcan a su familia (Lu. 14:26), y en Lu. 9:23, Él pide negarse a uno mismo y tomar la cruz.

¿Por qué? La respuesta es sencilla. Cristo busca verdaderos discípulos. A Él no le interesa cantidad sino calidad. No está interesado en aquellos que “dicen” querer seguirlo, sino en aquellos que de corazón lo buscan. Como dijo el Salmista, “Bienaventurados los que guardan sus testimonios, y con todo el corazón le buscan” (Salmo 119:2).

Negarse a uno mismo es vivir para la ventaja de Cristo. En otras palabras, es vivir por y para Cristo, en lugar de por y para mí. Es estar dispuesto a hacer lo que Jesús me manda sabiendo que es lo mejor, y reconociendo que es lo que verdaderamente trae gozo al alma.

Quizá para nosotros la expresión “llevar la cruz” no es tan impactante como para los que la escucharon de boca de Jesús. En aquellos tiempos los criminales caminaban por las calles llevando un madero a sus espaldas mientras eran humillados por los soldados y la gente. Una persona que llevaba su cruz sabía que sólo tenía un destino: la muerte. 

De igual manera, el que quiere seguir a Cristo debe estar dispuesto a sufrir humillación, desprecio, e inclusive la muerte misma, por causa de Jesucristo. El Cristiano que lleva la cruz tiene una mentalidad decidida y sabe que ya no hay marcha atrás.

Pídele hoy a Dios que te de la poderosa gracia de Jesús para vivir una vida así: en negación, y con la cruz en la espalda.


Muertos a la Ley

“Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios” Romanos 7:4.

Imagina que un día abres tu correo electrónico y recibes una noticia que te deja aturdido. Un amigo te informa que la policía te está buscando, y que estás en la lista de los más buscados del país.

Al principio crees que es broma, así que buscas la lista de los más buscados, y para tu horror, allí está tu fotografía. Aún peor, te das cuenta de que la policía ya lleva cinco días buscándote… ¡y ni siquiera lo sabías!

Este ejemplo es ficticio, y quizá un poco exagerado. Pero escucha esto: sin Cristo todos están bajo condenación lo sepan o no. Pablo nos enseña que la ley se enseñorea de las personas mientras que estén vivas (Rom 7:1). La Ley de Dios nos juzga por nuestro pecado, nos maldice y nos condena.

Sólo hay una forma de estar libres de la condenación de la Ley. La muerte de Cristo. Por eso dice Pablo que lo que nos libró de la Ley fue “el cuerpo de Cristo”—una referencia a su muerte corporal en la Cruz.

Algunos Cristianos erróneamente creen que la libertad de la Ley es una libertad absoluta, pero más bien es una transferencia. Dios nos libra de la ley “para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos”. En lugar de estar bajo la condenación de la Ley, estamos ahora bajo el señorío de Cristo, en donde reina la gracia.

Pero la gracia reina para darnos el poder de llevar “fruto para Dios”. En otras palabras, la libertad de la Ley te ha hecho libre para obedecer a Dios y llevar fruto—es decir, llevar una vida santa y recta ante Él.

Un Libro Inspirado

“Toda la Escritura es inspirada por Dios” 2 Timoteo 3:16.

Hoy en día usamos la palabra “inspirar” de muchas maneras. Cuando vemos una película que nos insta a hacer algo noble, decimos que fue una película inspiradora. O cuando vemos a un jugador de futbol que juega excepcionalmente bien, decimos que está inspirado.

El apóstol Pablo en 2 Timoteo 3:16 usa la palabra inspirar, pero para entender qué verdaderamente significa, hay que investigar la palabra un poco. Esta es la palabra griega theopneustos, y solamente aparece una vez en toda la Biblia, en este versículo.

La palabra literalmente quiere decir, “exhalada (o soplada) por Dios”. Pablo está usando una palabra que aparentemente no era muy común para comunicarnos una importante verdad de la Biblia. La verdad es esta: el origen de la Biblia es Dios.

Si no creemos que la Biblia tiene su origen en Dios; si no creemos que Dios usó a humanos y los movió por medio del Espíritu Santo para comunicarnos su perfecta Palabra (2 Pe 1:21)… entonces obedecer la Biblia no tiene sentido.

Ponte a pensar. La Biblia terminó de escribirse hace dos mil años. A menos que la Biblia sea un libro sobrenatural, es absurdo que hoy en día la sigamos al pie de la letra, buscando en ella guía no solamente para nuestra vida espiritual, sino también para nuestra vida cotidiana.

Pero Dios es claro. Dios escribió la Biblia (usando a hombres) para transmitirnos su Palabra y voluntad por todas las edades.

Es por eso que Cristo dijo, “De cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido” (Mt 5:18). Y agregó: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mt 24:35; Mar 13:31; Lu 21:33).

La Biblia es un libro sin fecha de caducidad. Dale gracias a Dios por su Palabra inspirada, y léela hoy con eso en mente.

Excusas

“Y Jehová le respondió [a Moisés]: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿O quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová?” Éxodo 4:11.

Somos expertos en encontrar excusas. Desde el niño que le dice a la maestra que su mascota se comió la tarea hasta el ejecutivo que le echa la culpa al tráfico por su tardanza, todos nosotros hemos inventado excusas para librarnos ya sea de una responsabilidad o una consecuencia.

En los primeros capítulos de Éxodo, Dios le pide a Moisés que regrese a Egipto—al lugar de donde salió huyendo debido a un asesinato que él había cometido—con el propósito de liberar al pueblo de Israel.

Moisés rápidamente se excusa de una manera muy franca. Por ejemplo, le dice a Dios, “He aquí no me creerán” (Éxodo 4:1), a lo cual Dios responde dándole milagros que probaban que Jehová se le había aparecido.

Pero Moisés se excusa de nuevo diciendo que era “tardo en el habla y torpe de lengua” (Éxodo 4:10). No sabemos con seguridad si esto se refiere a algún impedimento físico o más bien a una inseguridad y falta de elocuencia. La excusa que pone Moisés es absurda, y es por eso que Dios le responde de una manera tan fuerte en el próximo versículo.

El problema es que nosotros muchas veces olvidamos este principio: Dios siempre nos equipa para la labor que nos encarga. 

Dios nunca te va a encargar hacer algo sin que Él mismo te provea lo necesario para que lleves a cabo Su tarea. Dios pide ciertas cosas de ti. Por ejemplo, Él pide que lleves una vida santa, que compartas el Evangelio con otros, que asistas a la reunión de la iglesia, además de cosas que Él específicamente quiere de ti.

Olvida las excusas. Tómate de la gracia de Cristo, pide Su ayuda y fuerza, y haz lo que Dios te pide.

Reseña: Amazon Kindle

Compré mi primer Kindle hace varios años (Kindle Keyboard), y ahora tengo el Kindle sencillo. Lo he usado por más de un año y simplemente me encanta. También tengo un iPad mini, además de una computadora portátil, pero hay varias razones por las cuales no tengo pensado deshacerme de mi Kindle.

Una de las razones por las cuales me encanta mi Kindle es que lo puedo poner en mi regazo, usar una mano para cambiar de página mientras en la otra tengo mi taza de café. Con un libro normal siempre necesitas ambas manos, pero no con el Kindle. Es comodidad al máximo. Quizá pienses que esta razón es tonta, pero hey, todos tenemos nuestras excentricidades, ¿no?

Mi Kindle.

Primero que nada, tengo el Kindle WiFi sin ofertas especiales que cuesta $89 en Amazon. La verdad es que comprar el Kindle con ofertas y ahorrarse 20 dólares no es mala idea. Las ofertas nunca aparecen cuando estás leyendo un libro (sólo cuando lo apagas o cuando estás seleccionando algún libro), y por lo que he oído de otros amigos y familiares, las ofertas típicamente son buenas.

¿Valen la pena pagar esa cantidad de dinero? Los precios de los libros en Kindle son mucho más baratos, así que a la larga te ahorras bastante dinero.

Los libros se descargan por WiFi en un minuto o menos. Le caben más de mil libros, así que jamás tendrás que preocuparte por el espacio. Yo tengo casi 400 libros físicos en mi librero, y los he acumulado durante años, así que no creo jamás llegar a los 1,000 en mi Kindle. Ahora mismo tengo 95 libros en mi Kindle.

¿Batería? Puede durar hasta un mes. Yo, como lo uso a diario y con la luz en las noches (explicaré abajo el tipo de luz que uso), lo cargo cada dos semanas, aproximadamente. A veces cada tres.

Vendí mi Kindle Keyboard porque nunca usé el teclado. Yo simplemente quería el Kindle para leer, y quería un dispositivo que fuera lo más portátil y liviano posible. Este Kindle no es touch. No compré el touch porque soy Obsesivo-Compulsivo con mi pantalla, y no quería tener que estar limpiándola después de cada toque. El Kindle Paperwhite vino después y no he podido jugar con él. Tuve el Kindle Fire 7 Tablet por un mes, pero no me gustó mucho y ahora soy feliz con mi iPad.

Pero, ¿por qué un iPad y un Kindle, si uno puede tener el Kindle App en el iPad?

La Pantalla.

Todo depende de cuánto te gusta leer. Si eres un lector casual, quizá el iPad o Kindle Fire es para ti. Es como si fuera una pantalla de computadora, así que el reflejo será un problema (leer afuera con el sol es imposible), pero de nuevo si eres un lector casual no hay problema. Tengo una amiga que lee mucho y no le incomoda leer en una pantalla, así que ella adora su Kindle Fire. Como dicen, el gusto se rompe en géneros.

Yo no puedo leer por mucho tiempo en una pantalla de computadora. Así que lo hago en mi Kindle. La pantalla mide 11.4 cm de ancho por 15.5 cm de altura. La pantalla no es tan chica ni tan grande, es como del tamaño de un paperback. Se puede escoger entre ocho tamaños de letra, tres diferentes tipografías (regular, condensada, y sans serif), y tres diferentes tipos de espaciado.

Las letras son negras y la pantalla es gris-blanca (como no he usado el Kindle Paperwhite, no puedo comparar la pantalla), y nunca me ha molestado. He leído muchos libros de principio a fin sin pensar mucho en la pantalla. Lo que intento decir es que uno puede leer sin pensar que uno no tiene un libro en las manos sino un aparato electrónico.

Es importante decir que la pantalla no tiene iluminación propia. Es como un libro. Mi solución fue comprar la cubierta Kindle de piel con luz (Amazon Kindle Lighted Leather Cover), la cual cuesta... $60 USD. Sí. Es bastante costosa. ¿Vale la pena? Si tienes el dinero, sí. Abajo hablaré más al respecto, pero por ahora, la luz es perfecta y la uso todas las noches. Hay otras opciones en cuanto a la luz (ver abajo).

El Hardware.

Todos los botones funcionan bien. Cada lado tiene dos botones, para avanzar y regresar de página. En la parte inferior tiene cuatro botones y uno parecido a un joystick, todos facilitan la navegación. El botón de encendido/apagado y la conección están abajo. Nunca lo he accionado por error, así que no hay de qué preocuparse en cuanto a la posición.

Tengo más de un año con el Kindle y todos los botones están en perfectas condiciones. Si cuidas tu Kindle, no tienes de qué preocuparte. 

El Software.

Es muy simple. Cualquiera lo puede usar. Con internét se puede acceder la página de Amazon y comprar libros directamente del dispositivo. Si no, los puedes comprar desde tu computadora (ordenador) y se bajan automáticamente al Kindle.

Amazon es muy bueno con su software. Es simplemente escoger el libro, dar clic, y pagar. Y si tienes activado el 1-Click, ni siquiera te pide tu tarjeta, simplemente te hace el cargo automáticamente. Es una maravilla.

Algo que me encanta del Kindle es lo que se llama Whispersync. Funciona así. Tu puedes leer un libro en tu computadora, iPad, iPod, Android (con el Kindle App) o en tu dispositivo Kindle, y siempre y cuando estés conectado al internet, te guarda la página en la que estás leyendo.

Ejemplo: Te levantas por la mañana y vas al baño. Para no desperdiciar el tiempo, sacas tu iPhone y comienzas a leer tu libro (estoy seguro que naaadie hace esto), y terminas en la página 47. Llegas a la oficina, y en tu descanso decides leer en tu computadora (Kindle App o directamente desde el internet), así que cuando abres el libro, automáticamente te lleva a la página 47. Lees hasta la página 64. Esa noche, antes de dormir, tomas tu dispositivo Kindle, abres el libro, y sí, te lleva a la página 64. Así de sencillo.

Los Libros.

Más de un millón de libros a la venta. Para comparar precios fui a su listado de los bestsellers del New York Times. Típicamente un hardcover cuesta $25 USD, pero en Kindle  $13 o menos. Algunos mucho menos.

Pero... ¿qué de libros en español? Hay más de 50,000 títulos disponibles. Puedes encontrar éxitos de venta, como Infierno por Dan Brown a $13 dólares, o Cien Años de Soledad a $5.99, o La Sombra del Viento por $13.99. Así que los precios varían, pero típicamente (la gran mayoría de las veces) son más baratos que lo que encuentras en una librería).

La Cubierta.

El Kindle está hecho de plástico duro. Pero una fuerte caída lo puede dañar. Un amigo rompió el suyo al sentarse sobre él. Yo siempre he comprado fundas o cubiertas hechas por Amazon, aunque son un poco caras. Por mucho tiempo usé una funda y una luz con clip, pero ahora tengo la Amazon Kindle Lighted Leather Cover (Cubierta de Piel con Luz). Es excelente. Se ve bien, es duradera, y la tapa tiene un material "anti-resbalable" que facilita tener el Kindle en el regazo sin que se caiga.

La luz es muy buena, aunque no es perfecta. La parte de abajo de la pantalla no se ilumina por completo, pero no dificulta la lectura. Si eres obsesivo-compulsivo quizá te moleste. Yo pensé que me iba a molestar, pero no.

Lo Último.

Ya se que algunos piensan, ¿para qué un Kindle si uno puede tener un libro? Mi respuesta principal: no es lo uno o lo otro. Yo tengo casi 400 libros físicos, y sigo comprando de vez en cuando.

Mi respuesta secundaria: el Kindle te ahorra dinero, es más práctico, se ve bien (ser Geek está de moda, ¿no?), te ahorra el horror de tener que escoger un sólo libro cuando sales de viaje, es tener literalmente una biblioteca en el bolsillo, y bueno, al final, tienes que intentarlo. Si no te gusta, véndelo. Te aseguro que encontrarás comprador.

He llegado al fin de la reseña. Si tienes preguntas específicas, deja un comentario. Veredicto: Excelente. Altamente recomendable.