Reseña: Odd Hours por Dean Koontz


Dean Koontz es mi autor favorito de ficción popular junto con Michael Crichton, quien falleció hace poco. Lo que me gusta del sr. Koontz es la variedad de géneros que escribe. Todos dentro de la ficción popular, pero ha escrito desde horror hasta comedia. Cuando sale un libro nuevo de Koontz, uno no sabe qué va a leer.


«Odd Hours» es el cuarto libro en la serie de Odd Thomas. El personaje principal, debido a un error en su certificado de nacimiento, se llama «Odd» en lugar de «Todd». Esto tiene significado, pues en inglés odd quiere decir «extraño». Y vaya que Odd Thomas es extraño, pues tiene varios talentos paranormales. Para empezar puede ver fantasmas, los cuales vienen a él pidiéndole ayuda (sí, como en “Sexto Sentido”). Además de eso, tiene una habilidad (una de las que más me gusta) que se llama «magnetismo psíquico». Cuando Odd quiere encontrar algo o alguien, simplemente piensa en esa persona u objeto, deambula por las calles, y gracias al magnetismo psíquico lo encuentra. Esas habilidades, entre otras, meten a Odd en muchos problemas, porque no las puede controlar bien. Algunas veces el mangetismo psíquico lo atrae a la persona que no quiere ver (al villano en muchas ocaciones).


Esta novela es high concept. Esto es, los riesgos son muy altos. De hecho, la vida de millones, pronto nos damos cuenta, dependerá de Odd.


Odd ya no está en el monasterio (libro 3), sino que se ha movido a Magic Beach para pasar un poco de tiempo en tranquilidad. Pero los problemas lo encuentran. Odd, en una visión paranormal, ve que una catástrofe se acerca. Una mega-catástrofe. Pronto Odd conoce a una muchacha que al parecer tiene también algún tipo de habilidades sobrenaturales, y quien es perseguida por unos hombres psicópatas, y antes de que digamos Koontz la novela se torna más difícil de dejar, pues Odd se encuentra con un plan para destruir varias ciudades con bombas nucleares, y él es el único que puede detener a los «malos».


Aunque en algunas partes el diálogo que usa el sr. Koontz es un poco fastidioso (hay partes en que el diálogo es por casi dos páginas, y cada oración consiste en cinco o seis palabras), y aunque esta una típica novela en donde uno sabe que al final Odd va a ganarle a todos aunque sea un joven sin las habilidades de James Bond ni la técnica de Jackie Chan, uno sabe que él es más bien casi invencible, como Chuck Norris, pero sin el Tae Kwon Do (ni los jeans y sombrero).


Pero sin duda alguna, el libro es divertido. Y estoy seguro que eso es exactamente lo que el sr. Koontz quiere: entretener. Koontz no es Dickens ni García Marquez, pero si buscas un libro para relajarte en un sillón alconchonado y descansar la mente después de un día de trabajo, «Odd Hours», y la serie de Odd Thomas, son una buena elección.


--------------------------------------------------

Por cierto, el nuevo libro de Koontz, «Relentless», es no.1 en la lista de éxitos de venta del New York Times, y ya quiero leer el libro 3 de la serie Frankenstein, que sale el próximo mes.

Lo que dice es lo que quiere decir

«Emanuel, cuando Jesús le dijo al ladrón, ¨Hoy estarás conmigo en el
paraíso¨, ¿qué quiso decir?» Después de pensarlo por un momento,
respondí: «Que ese día estarían juntos en el paraíso.» El hombre
inmediatamente me corrigió, y me explicó cómo para Dios un día son mil
años y vice versa, así que en realidad el ladrón sigue muerto hoy en
día--dormido--hasta el día del rapto, etc., etc.

Mi intención no es criticar la posición del adormecimiento. De lo que
quiero hablar es de la claridad de las Escrituras. Creo firmemente lo
que la iglesia verdadera ha creído por años: la Biblia es entendible; la
Biblia es clara. No sé donde escuché esto, pero resume mi posición: Lo
que la Biblia dice es lo que quiere decir.

La mejor forma de entender las Escrituras es analizándolas literalmente,
gramaticalmente, e históricamente. Tomando en cuenta, claro, los
diferentes géneros que la Biblia contiene, como las expresiones,
simbolismos, y demás, pero siempre tomándola literalmente. Lutero hacía
hincapié en este aspecto repetidas veces, igual que Calvino, los cuales
criticaban severamente la alegorización que era común en sus días y
popularizada cientos de años antes por Orígenes.

Lamentablemente inclusive hoy muchos toman la Biblia como un libro
místico e intentan encontrar cosas que simplemente no existen entre
las líneas. Súbitamente los cuatro ríos representan cuatro países, todo
árbol mencionado representa la cruz, y cualquier tipo de mención de
lo que sea en Daniel o Apocalipsis tienen que ver con el anticristo y la
destrucción nuclear del mundo que ocurrirá este mes. Y aunque yo creo
que Cristo viene pronto, también creo que la Biblia se debe de tomar en
serio. No dudo de la integridad de muchas personas que interpretan la
Biblia de esta manera, pero no creo que sea la mejor.

La Biblia es un libro inspirado. Toda palabra tiene significado. Es
importante tratar de sacarle todo el «jugo» a cada pasaje. Estoy
convencido que la mejor forma de hacerlo es leerla y entender que lo que
dice es lo que quiere decir. Y cuando haya duda, como decía Lutero,
¡para eso sirven las referencias! La Escritura se debe analizar con
la Escritura misma, y un pasaje difícil se esclarece con otro más
sencillo. De esa forma la Biblia cobrará vida, nos hablará directamente
al corazón, y nos hará ver las maravillas que Dios ha escrito.

El Accidente

El auto circulaba por el carril de velocidad a unos veinte metros
adelante de mí. Cuando lo vi, ya estaba haciendo zig zag por el carril,
echando humo por las llantas, tal vez a causa del freno, y mi primer
pensamiento fue "Se va a volcar. Tengo que evitar el golpe."

Había salido a las once de la mañana rumbo al aeropuerto de la ciudad
para recoger a un amigo, y la meta era regresar al trabajo en una hora
con mi amigo y una hamburguesa y papas en el estómago. Salí en mi
Mercury Mistique sin saber que veinte minutos después quedaría
prácticamente inservible.

Estaba a unos diez minutos del aeropuerto, circulando por una avenida de
velocidad y una de las más peligrosas en el estado, cuando una señora
perdió el control de su auto. Su auto se coleteó por su carril, y en ese
segundo en que la vi, tenía una decisión que tomar: acelerar o frenar.
El problema era que si frenaba tenía un sin número de autos detrás de mi
viajando a la misma velocidad que yo, y si aceleraba, tal vez podría—

No hubo tiempo de tomar la decisión, porque el auto de la señora se
estrelló contra el muro de contención, cambió de trayectoria y salió
disparado hacia mí.

Uno siempre piensa que habrá tiempo. Uno siempre piensa que a la hora de
la verdad, en un momento crítico, nuestro cuerpo y sentidos reaccionarán
mejor que los de Bruce Willis en sus películas de Arma Mortal. Pero la
ficción se queda en los libros y películas. Lo único que pude hacer para
evitar el impacto en mi puerta fue girar el volante, esperando que nadie
circulara a mi derecha.

Ese giro probablemente me salvó de algunos huesos rotos. El golpe fue
ligeramente detrás de mi puerta, con tal magnitud que giró mi auto
ciento ochenta grados. Mientras me deslizaba por la carretera en
reversa, con los carros viniendo a mí a gran velocidad, recuerdo haber
dicho en voz alta repetidas veces, "Ayúdame Señor ayúdame Señor ayúdame
Señor ayúdame Señor. . ." Mi pensamiento era que si quedaba en la
autopista recibiría un impacto de frente que me mandaría sin duda alguna
al hospital o al tercer cielo.

Mi auto se detuvo al salirse del la autopista e impactar lateralmente el
riel metálico que evitaba caer en una zanja. Cuando salí del auto ya
había llegado la policía. Con manos que temblaban levemente hice
varias llamadas, y pronto llegaron paramédicos, bomberos, patrullas, y
gente a ayudar.

Nadie salió gravemente herido. Ni la señora que me pegó, ni su perrito,
ni yo. Dios nos protegió. No me cabe duda de que Dios me protegió.

Mi cuello y espalda sufrieron daño considerable, así que estaré en
tratamiento por cuatro meses. El carro fue pérdida total. Espero comprar
uno nuevo pronto.

De algo estoy seguro. A los que aman a Dios, todas las cosas nos ayudan
a bien. De eso no tengo duda alguna. Dios es soberano. Y Dios es bueno.

Reseña: Just do Something (Sólo Haz Algo) por Kevin DeYoung

Dios no encubre su voluntad. Dios no está en el cielo tramando cómo hacer que batallemos para saber que es lo que Él quiere que hagamos. Dios quiere que sigamos Su voluntad, y seguirla es algo sencillo que cualquier cristiano puede hacer sin tener que recurrir a sueños, impresiones, puertas abiertas, suerte, abrir la Biblia al azar, etc.

Just Do Something («Sólo haz algo») por Kevin DeYoung es uno de los mejores libros que he leído acerca de cómo encontrar y seguir la voluntad de Dios. Otro que me gustó fue Found: God's Will («Encontrada: la voluntad de Dios») por John MacArthur, y los sermones que el Dr. Greg Mazak da al respecto.

«Si Dios tiene un plan maravilloso para mi vida—escribe DeYoung—, [...] ¿entonces por qué no me dice cual es?» Este es un problema para muchos creyentes, grandes y pequeños. En las primeras página, DeYoung trata de desmentir el mito de que Dios tiene un sólo plan específico para tu vida, y que si no lo encuentras, tu vida será miserable. Lo que DeYoung trata de decir es que, en la soberanía de Dios, Él sabe perfectamente qué harás en tu vida, pero tú no tienes que afanarte en tratar de adivinar cual es esa voluntad, porque esa es la voluntad secreta de Dios, la cual Él no revela a nadie. Tu responsabilidad es hacer Su voluntad de dirección, y esa es muy fácil de saber. 

¿Cual es la voluntad de Dios para tu vida? DeYoung escribe: «Se santo como Jesús, por el poder del Espíritu, para la gloria de Dios» (62). ¡Eso es, así de simple! DeYoung cita numerosos versículos en donde el cristiano es instado a hacer esto o aquello, pues «esta es la voluntad de Dios», y todo lo que se recomienda son cosas espirituales, como amar a Dios, al prójimo, etc. La pregunta entonces es, ¿pero qué de mis estudios, mi trabajo, con quién casarme, qué carro comprar, qué casa elegir, etc.? La respuesta es: Dios te dio un cerebro; úsalo. DeYoung hace un trabajo maravilloso de convencer al lector que la forma de tomar decisiones cotidianas es a través de la sabiduría. Sabiduría es saber vivir con destreza. 

Si tu pasión en la vida es Cristo y la gloria de Dios; su tu deleite está en su Palabra; si tu tesoro máximo es Cristo Jesús. . . tomar decisiones no debe ser difícil. No se deben tomar a la ligera, claro; cada decisión debe ser analizada, asegurarse de que está en línea con los preceptos Bíblicos, y al final, tomar la decisión.

Como dice MacArthur muchas veces: si tu deleite es Jehová, al final, haz lo que quieras. ¿Cual carro comprar? El que más te guste. ¿Con quién casarte? Con la persona que te guste y que sea creyente. ¿Qué casa comprar? La más bonita con el mejor precio. ¿A qué Iglesia asistir? A la que predique la Palabra. ¿Cual trabajo escoger? ¡El mejor, pues! ¡En el que más glorifiques a Dios!

Tomar decisiones no debe ser una tarea increíblemente difícil, y el creyente no debe esperar respuestas místicas. La Biblia se encarga de decirnos la voluntad de Dios en cuanto a lo que en realidad importa, y esto es lo espiritual. En cuanto a decisiones materiales, Dios espera que usemos la sabiduría y buen juicio que vienen al vivir una vida piadosa. Esa es la clave. Si tú no sigues a Cristo, y si no atesoras Su Palabra, ¿cómo esperas «encontrar» la voluntad de Dios? Eso es hacer trampa. Es usar a Cristo y a la Biblia como talismán.

Me encanta cómo DeYoung cierra al libro. Si no quieres leer este último párrafo, y mejor quieres leer el libro, entonces sáltate este párrafo. Así termina: «Entonces la última palabra es esta: Vive para Dios. Obedece las Escrituras. Piensa en otros antes que en ti mismo. Se santo. Ama a Jesús. Y mientras hagas estas cosas, haz lo que quieras, con la persona que quieras, en el lugar que quieres, y estarás caminando en la voluntad de Dios.»

Así que la recomendación es la misma que el título. Ya basta de "buscar", y haz algo.

Impresiones de: On Writing Well.

Cuando estudiaba la preparatoria, una persona me dijo que no leyera libros cuyo tema fuera cómo escribir. Me sugirió que la mejor forma de aprender a escribir era simplemente escribir, y que no necesitaba saber qué pensaban los demás.


Para bien o para mal no seguí ese consejo, y a lo largo de mi carrera universitaria leí muchos libros acerca del tema, escritos por editores (como Sol Stein), escritores cristianos (como Jerry Jenkins), o escritores populares (como Stephen King). Muchos de esos libros los disfruté muchísimo, y creo que me han ayudado a desarrollar mi técnica de cómo escribir ficción.


«On Writing Well», por William Zinsser, es el primer libro que leo acerca de cómo escribir no-ficción. Decidí leer este libro cuando me di cuenta que, aunque la ficción me fascina, hoy en día escribo más no-ficción: devocionales, blogs, emails, etc. Así que busqué en la red algún libro con buena reputación, y encontré On Writing Well.


Zinsser ha enseñado en Yale, fue editor del New York Herald Tribune y es autor de numerosos artículos y libros. Así que comencé a leer con mucha expectativa.


En los primeros capítulos Zinsser da una multitud de consejos prácticos. Él aconseja escribir económicamente (usar pocas palabras de forma precisa), editar y re-editar (y volver a editar) lo escrito, aprender a escribir con claridad, y usar las palabras bien. Los sustantivos y los verbos son la vida de todo escrito, y los adjetivos y adverbios son uno de los enemigos mortales de todo autor. De acuerdo a Zinsser, los adjetivos y adverbios se deben usar poco. Me recuerda la frase atribuida a Mark Twain: «Si ves un adjetivo, ¡mátalo!». Por ejemplo, escribir «el cielo azul» es redundante. ¡Por supuesto que es azul! Si vas a usar un adjetivo para describir el cielo, que no sea «azul». Es mejor usar un verbo fuerte o un sustantivo claro a tratar de arreglar todo con adjetivos que al final suenan melodramáticos («Ese hermoso y fantástico día en el que encontré esa bella flor rosa sigue en mente como si fuera un extraño cuento algo fantasmagórico pero muy memorable. . .»).


Zinsser dedica la segunda parte de su libro para dar consejos específicos de cómo escribir entrevistas, memorias, humor, crítica, etc. Además de dar consejos y tips, estos capítulos están llenos de ejemplos, cosa que siempre aprecio en esta clase de libros.


Tengo miedo de seguir escribiendo una reseña de un libro que enfatiza la economía de palabras. Prefiero terminar aquí. Recomiendo el libro, aunque para sacarle bien el jugo el lector tiene que estar familiarizado con el inglés, porque el autor hace mucho énfasis en palabras y técnicas que están fuertemente asociadas con ese idioma.

Miscelánea

Para los que les gusta escribir, he encontrado que hasta ahora mis diccionarios favoritos son los de la Real Academia Española y Google/dictionary. Google tiene diccionarios prácticamente de cualquier idioma. Muy buenas herramientas para los escritores.

Cal.vini.st está auspiciando una rifa de varios BibleWorks software, que es uno de los mejores programas de investigación de lenguas Bíblicas. Uno de mis profesores, por cierto, creó prácticamente todos los diagramas.

¿Dónde está Dios cuando suceden accidentes? RC Sproul responde a esa pregunta con un dramático testimonio (en inglés) de cuando él y su esposa salieron a salvo de uno de los más trágicos accidentes de tren. RC es uno de los oradores más increíbles que conozco. La piel se te pone chinita sólo de escuchar su narración. Su cátedra se encuentra bajo Audio/Providence and Accidents. Es el programa del día 5/28/09.

Para los que todavía no están twitteando, ¡hagan ya su cuenta y síganme!

Pronto: Reseñas de "Just Do Something" y "On Writing Well".

Libro gratis en "Gustad y Ved"

Mi amigo Gian está rifando un libro completamente gratis. El libro es por R.C. Sproul, quien es uno de mis teólogos favoritos. Todo lo que tienes que hacer es visitar su blog y llenar los dos recuadros, y este viernes se publicará el ganador. Visita: http://gustad-y-ved.blogspot.com/
 

El Caso del Prevaricador


Esta semana, en mi lectura Bíblica, me encontré con una palabra interesante: prevaricar. Estoy leyendo Proverbios en mi lectura diaria, y esa palabra aparece por todos lados. El hombre prevaricador, prevaricar, y en otras diferentes formas. Claro que he leído la palabra antes, y tenía una idea vaga de su significado juzgando por el contexto. Pero allí está la
clave: una idea vaga. ¡Y la palabra parece ser tan importante! 

Así que decidí sacar mi lupa y gabardina, e investigar, de una vez por todas, su significado.

Decidí confiar en las excelentes traducciones que tenemos a nuestra disposición. Si tienes Internet (y al parecer sí), las opciones se vuelven tan grandes que estoy seguro Lutero, Erasmo y Wycliffe estarían muy celosos de nosotros.

Primero, ya que conocía la traducción usada por Reina-Valera, comencé mi búsqueda con la reverenciada Real Academia Española. No me gustan los artículos que comienzan: "El diccionario dice que ___ quiere decir. . ."

Pero supongo que a veces es inevitable. Los diccionarios son nuestra principal fuente de conocimiento en cuanto a la lengua. Así que leí: «Prevaricación: Delito consistente en dictar a sabiendas una resolución injusta una autoridad, un juez o un funcionario». No soy un lingüista, pero la redacción no me parece la mejor. Aún así, se distingue que el significado tiene que ver con injusticia premeditada. Entré a Bible Gateway para ver cómo se traducía esta palabra en otras versiones. La NASB y la ESV usan «trecherous», que quiere decir engañoso, y la ESV en varias ocasiones usa «traitor», traidor. La popular NIV usa la palabra infiel. 

Busqué un poco más, para asegurarme de que ya tenía el significado básico de la palabra, y al re-leer algunos de esos pasajes mi entendimiento creció. Un prevaricador es una persona pagana (un inconverso) quien se deleita en engañar. Es una persona en la que no se puede confiar. Es amigo de los ladrones y de los destructores. Es una persona a quien Dios odia y a quién juzgará a su tiempo. La palabra «prevaricador» ha caído en desuso.

Nunca he oído a alguien decir en corte, "¡Es un prevaricador!". Es por eso que, cuando leemos la Palabra, es importante asegurarnos que sabemos lo que estamos leyendo. Si no hay comprensión, no hay sabiduría. La Biblia no es un libro mágico que nos transfiere buena vibra al leerlo. Es un libro sagrado el cual debe ser leído, comprendido, memorizado y meditado.

Si eres de los que lees un Proverbio al día (y espero que más que eso), espero que la próxima vez que veas prevaricador sepas lo que significa. Y si te encuentras con alguna otra palabra algo desconcertante, investígala, y si tienes tiempo, hazme saber lo que encuentres.

Para leer la parte 2 de este artículo, pulsa aquí.