Serie : Marcos
Pasaje : Mar 1:40-45
Un leproso es sanado por el Señor Jesucristo. Este leproso, quien es un reflejo de nosotros mismos, nos da algo que imitar, y algo que evitar.
Para escuchar más sermones: www.sermon.net/emanuelelizondo
Sermón: Transformación Espiritual
Serie : Marcos
Pasaje : Mar 1:29-39
La gente busca a Cristo porque Él los puede sanar, y Cristo los sana con toda misericordia. Sin embargo, Cristo no busca sanar solamente lo físico, sino especialmente lo espiritual.

Más sermones en: www.sermon.net/emanuelelizondo
Pasaje : Mar 1:29-39
La gente busca a Cristo porque Él los puede sanar, y Cristo los sana con toda misericordia. Sin embargo, Cristo no busca sanar solamente lo físico, sino especialmente lo espiritual.
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¿Cuántos tipos?
Cada que leo una cita que comienza con, "Hay [número] tipos de personas en el mundo...", mi mente se va por default a, "no lo creo". Tal vez sea algo cínico, pero he leído tantas citas similares que me he dado cuenta de que en el mundo hay mucha variedad de personas. Por ejemplo, esta semana leí una cita que decía, "El problema con el mundo es que los tontos están seguros de todo y los inteligentes están llenos de dudas". Es una cita interesante. Es más, me gusta; pero no creo que sea una completa representación de la realidad (y dudo que el autor piense que lo sea). Tan sólo hoy leí dos artículos que decían, "Hay cuatro tipos de personas en el mundo", y los dos artículos tenían una lista diferente. (Por cierto, mi favorita es, "Hay tres tipos de personas en el mundo, los que saben contar y los que no saben").
A nuestra sociedad le encanta catalogar, y muchas veces el catalogar a personas en dos campos es hasta cierto punto una representación de la verdad. Por ejemplo, en México hay Pri-istas y Pan-istas, en los EUA hay Demócratas y Republicanos. Extrovertidos e introvertidos. Los que ven el vaso medio lleno y los que lo ven medio vacío. Y yo puedo inventar otros: hay altos e bajos; buenos y malos; hombres y mujeres; fuertes y débiles.
Pero al analizar ésas categorías a fondo, es fácil darse cuenta de que hay tantas sub-categorías, o inclusive otras opciones (el problema de la "falsa dicotomía", pero eso será para otro posteo), de modo que decir "Hay dos tipos de personas en el mundo" es difícil de creer. Por ejemplo, en México y en EUA hay gente que no vota. Hay gente que es extrovertida con sus amigos e introvertida con gente nueva. Yo no soy ni alto ni bajo. Depende de como definamos las palabras, podríamos decir que además de hombres y mujeres también hay niños y niñas. Y así podríamos continuar.
Ahora, no estoy peleado con esas frases. Algunas de ellas son verídicas en su propio contexto (para evitar malentendidos aquí va de nuevo, algunas de ellas son verídicas en su propio contexto), pero muchas de ellas, finalmente, no son exclusivamente correctas.
Ahora voy a decir algo que sonará a una contradicción. Yo sí creo que existen fundamentalmente dos tipos de personas en el mundo. Más bien, creo que la Biblia divide a la humanidad en dos.
Están los que tienen al Hijo y los que no (1 Jn 5:12). Incrédulos y creyentes (Jn 20:27). Es decir, los que son salvos y los que no, los que son Cristianos y los que no. Los que son del Reino de Dios y los que no.
La pregunta es, ¿en qué campo estás? Te invito a leer mi pequeño ensayo titulado, Ignorar o no ignorar, el cual habla un poco más al respecto.
A nuestra sociedad le encanta catalogar, y muchas veces el catalogar a personas en dos campos es hasta cierto punto una representación de la verdad. Por ejemplo, en México hay Pri-istas y Pan-istas, en los EUA hay Demócratas y Republicanos. Extrovertidos e introvertidos. Los que ven el vaso medio lleno y los que lo ven medio vacío. Y yo puedo inventar otros: hay altos e bajos; buenos y malos; hombres y mujeres; fuertes y débiles.
Pero al analizar ésas categorías a fondo, es fácil darse cuenta de que hay tantas sub-categorías, o inclusive otras opciones (el problema de la "falsa dicotomía", pero eso será para otro posteo), de modo que decir "Hay dos tipos de personas en el mundo" es difícil de creer. Por ejemplo, en México y en EUA hay gente que no vota. Hay gente que es extrovertida con sus amigos e introvertida con gente nueva. Yo no soy ni alto ni bajo. Depende de como definamos las palabras, podríamos decir que además de hombres y mujeres también hay niños y niñas. Y así podríamos continuar.
Ahora, no estoy peleado con esas frases. Algunas de ellas son verídicas en su propio contexto (para evitar malentendidos aquí va de nuevo, algunas de ellas son verídicas en su propio contexto), pero muchas de ellas, finalmente, no son exclusivamente correctas.
Ahora voy a decir algo que sonará a una contradicción. Yo sí creo que existen fundamentalmente dos tipos de personas en el mundo. Más bien, creo que la Biblia divide a la humanidad en dos.
Están los que tienen al Hijo y los que no (1 Jn 5:12). Incrédulos y creyentes (Jn 20:27). Es decir, los que son salvos y los que no, los que son Cristianos y los que no. Los que son del Reino de Dios y los que no.
La pregunta es, ¿en qué campo estás? Te invito a leer mi pequeño ensayo titulado, Ignorar o no ignorar, el cual habla un poco más al respecto.
Nuevo semestre
Un nuevo semestre ha llegado. Este es mi cuarto año (de cinco) en el seminario, y estoy francamente emocionado por ver lo que Dios tiene este semestre.
Por ejemplo, comenzaré a aprender Hebreo, ya que mis estudios de Griego han terminado, además de tomar dos clases que se centran en la consejería bíblica. Además, continuaré enseñando Español a nivel universitario, trabajo que me encanta por cierto.
Otra cosa nueva es que tendré la oportunidad de predicar prácticamente todos los domingos en la Iglesia Bautista Sonpoint, ya que desde Junio de este año comencé a colaborar allí como predicador principal. Estoy predicando una serie de mensajes del libro de Marcos, los cuales se encuentran aquí. Además los postearé en el blog.
Por otra parte, este verano pude avanzar bastante en mi novela, la cual está titulada (por ahora, ya que es un título en progreso) "Mi Mesías: El Relato de un Pastor". La meta es terminarla este semestre, y tenerla lista para el próximo verano. Todavía me queda mucho por delante, ya que además de terminarla falta editarla.
Pues es todo por el momento, pero espero tener otros artículos por aquí pronto.
Sermón: La Autoridad de Jesús
Hace poco prediqué en una de las iglesias Vida Nueva (mi iglesia). Éste es el video.
¿Dónde estarás en 50 años?
La mayoría de las personas no están concientes de su propia mortalidad. No mucha gente piensa regularmente que quizá hoy es el último día de su vida. Muchos de nosotros vivimos la vida pensando que tenemos mucho por delante, y sin embargo, sólo basta recorrer un cementerio para darse cuenta que muchísima gente ha muerto más joven de lo que ahorita tú eres.
Este no es un posteo morboso. Sería ridículo sugerir que debiéramos levantarnos cada día temblando, preocupándonos por todo, con el corazón acelerado todo el día por miedo de la muerte. ¡Para nada!
Sin embargo, ¿te has preguntado dónde estarás en cincuenta años? Tal vez respondas, “Jubilado, espero”. Quizá otra persona sinceramente diga, “Pues mi cuerpo, a un metro bajo tierra”. Tal vez tú, que lees este escrito, estarás en cama enfermo, o quizá disfrutando de la vida, o a lo mejor en la próxima vida, ya sea vida eterna o tormento eterno.
La Biblia dice, “Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece” (Santiago 4:14). ¡Qué imagen tan impresionante!
La vida es corta. De acuerdo al libro de Eclesiastés, hay por lo menos dos cosas que debes de hacer con la vida: disfrutarla (Ecl 3:13) y usarla para la gloria de Dios (Ecl 12:13-14; y por cierto el segundo más grande mandamiento tiene que ver con el prójimo, Mk 12:28-31).
La vida es como neblina. No la desperdicies.
Porque somos como somos
Ayer comí con un amigo que se dedicaba a transportar carga en México. Me contó cómo con el paso del tiempo se hizo amigo de varios federales de caminos. —No recuerdo un solo federal que no fuera corrupto—me dijo.
—Y los federales, ¿cómo eran? ¿Gente mala, buena…?—le pregunté.
—Pues, gente normal—me respondió.
No sé por qué a veces pienso que la gente corrupta debe ser de lo peor, no sé, personas machistas que golpean a su “vieja” y que lo único que saben hacer bien es tomar alcohol. Y aunque es verdad que una persona corrupta es una persona que no tiene honor, sino sólo precio, muchos (no todos) de ellos son gente normal.
Disfrutan ver juegos de futbol en familia, con una carnita asada. Se ríen de chistes. Le dan un beso a su hijo antes de mandarlo a la escuela.
Y eso es una tragedia. Es una tragedia cuando una sociedad ha aceptado la corrupción como una norma de vida. Es una tragedia cuando ser honesto es la excepción, algo que se ve como una tontería, un chiste.
Puede que yo sea un idealista, pero uno de los personajes de mi novela corta, “El Artista de la Muerte”, es un policía honesto. Creo que existen, y que hay varios. Y espero que los números sigan creciendo hasta hacer de la corrupción lo que debe ser: una anomalía.
Bien dice el dicho, “Estamos como estamos porque somos como somos”. Para que nuestros países se queden estancados, sólo se necesita que la sociedad se quede sin hacer nada.
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