La Biblia, un Tesoro

Me he tomado una breve pausa de la serie de posts que he estado escribiendo ya que he cambiado de computadora, así que no he tenido computadora hasta ayer, y por lo tanto no tuve mucho acceso a internet. ¡Es increíble cómo uno se puede sentir casi desesperado sin la computadora!

Por otra parte, esta semana en la Universidad en la que estudio y enseño tuvimos una semana entera de conferencias bíblicas, las cuales terminan hoy. He aprendido mucho, escuchando tres sermones al día y meditando en lo que Dios quiere de mí.
 

Una de las predicaciones que me ha hecho meditar fue basada en el libro de Santiago, y sin ir a muchos detalles, el predicador nos hizo ver la gran bendición que es escuchar, leer, y estar expuestos a la Santa Palabra de Dios.
 

Me encanta pensar que Dios es un escritor. Él decidió expresarse a través de escritores; algunos más preparados que otros, de diferentes trasfondos, nativos de diferentes regiones, pero todos inspirados por el Espíritu del Dios viviente. Y lo increíble es que nosotros tenemos todos los libros completos. Tenemos la completa revelación de Dios. Dios nos habla hoy a través de la Biblia.
 

Me da vergüenza decir que a veces tomo a la ligera la Palabra. Tal vez estoy acostumbrado a ella, a tener muchas Biblias, en diferentes versiones e idiomas. Y por ello me olvido que la Biblia es mucho más que un libro, es un mensaje, es una carta del Creador a Sus criaturas, una carta de un Padre a sus hijos. ¡Ayúdanos, Señor, a amar, atesorar y deleitarnos en tus dichos, de la misma forma que el salmista se deleitaba en ellos!
 

Te pregunto lo mismo que me pregunto a mí mismo: ¿atesoras la Palabra de Dios? ¿La lees, memorizas, la amas?

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