Libro gratis en "Gustad y Ved"

Mi amigo Gian está rifando un libro completamente gratis. El libro es por R.C. Sproul, quien es uno de mis teólogos favoritos. Todo lo que tienes que hacer es visitar su blog y llenar los dos recuadros, y este viernes se publicará el ganador. Visita: http://gustad-y-ved.blogspot.com/
 

El Caso del Prevaricador


Esta semana, en mi lectura Bíblica, me encontré con una palabra interesante: prevaricar. Estoy leyendo Proverbios en mi lectura diaria, y esa palabra aparece por todos lados. El hombre prevaricador, prevaricar, y en otras diferentes formas. Claro que he leído la palabra antes, y tenía una idea vaga de su significado juzgando por el contexto. Pero allí está la
clave: una idea vaga. ¡Y la palabra parece ser tan importante! 

Así que decidí sacar mi lupa y gabardina, e investigar, de una vez por todas, su significado.

Decidí confiar en las excelentes traducciones que tenemos a nuestra disposición. Si tienes Internet (y al parecer sí), las opciones se vuelven tan grandes que estoy seguro Lutero, Erasmo y Wycliffe estarían muy celosos de nosotros.

Primero, ya que conocía la traducción usada por Reina-Valera, comencé mi búsqueda con la reverenciada Real Academia Española. No me gustan los artículos que comienzan: "El diccionario dice que ___ quiere decir. . ."

Pero supongo que a veces es inevitable. Los diccionarios son nuestra principal fuente de conocimiento en cuanto a la lengua. Así que leí: «Prevaricación: Delito consistente en dictar a sabiendas una resolución injusta una autoridad, un juez o un funcionario». No soy un lingüista, pero la redacción no me parece la mejor. Aún así, se distingue que el significado tiene que ver con injusticia premeditada. Entré a Bible Gateway para ver cómo se traducía esta palabra en otras versiones. La NASB y la ESV usan «trecherous», que quiere decir engañoso, y la ESV en varias ocasiones usa «traitor», traidor. La popular NIV usa la palabra infiel. 

Busqué un poco más, para asegurarme de que ya tenía el significado básico de la palabra, y al re-leer algunos de esos pasajes mi entendimiento creció. Un prevaricador es una persona pagana (un inconverso) quien se deleita en engañar. Es una persona en la que no se puede confiar. Es amigo de los ladrones y de los destructores. Es una persona a quien Dios odia y a quién juzgará a su tiempo. La palabra «prevaricador» ha caído en desuso.

Nunca he oído a alguien decir en corte, "¡Es un prevaricador!". Es por eso que, cuando leemos la Palabra, es importante asegurarnos que sabemos lo que estamos leyendo. Si no hay comprensión, no hay sabiduría. La Biblia no es un libro mágico que nos transfiere buena vibra al leerlo. Es un libro sagrado el cual debe ser leído, comprendido, memorizado y meditado.

Si eres de los que lees un Proverbio al día (y espero que más que eso), espero que la próxima vez que veas prevaricador sepas lo que significa. Y si te encuentras con alguna otra palabra algo desconcertante, investígala, y si tienes tiempo, hazme saber lo que encuentres.

Para leer la parte 2 de este artículo, pulsa aquí.

Un Galón de Leche

Ayer por la noche realicé uno de mis infames viajes al supermercado. En esta ocasión la meta principal era comprar un galón de leche. En mi cuarto nos turnamos la compra de leche entre tres: mi compañero de cuarto, su amigo, y yo. Puesto que la relación interpersonal entre mi compañero de cuarto y yo es directamente proporcional al diario suministro de leche para su rutinario cereal matutino, salí a las diez y media de la noche para comprar el dicho producto lácteo.


Afuera llovía levemente, pero decidí salir sin paraguas para mojarme un poco. Había sido un día largo, diez horas de trabajo, así que un poco de agua en mi cara sería un buen cambio a la rutina, y además refrescante. Llegué al supermercado, tomé mi carrito, y saludé a esa señora de cabello hasta la cintura, con una cara arrugada y sin expresión alguna, cuyo único trabajo parece ser el de darle a uno la bienvenida al lugar. En mi opinión bien podría dar la bienvenida a una mansión de terror en algún parque temático, y probablemente tres o cuatro niños se negarían a entrar con tan sólo verla. Pero esa es sólo mi opinión.


Saqué mi pequeño memorándum en donde había escrito cuatro cosas que necesitaba. Leche, crema para el café (en porciones individuales sin necesidad de refrigeración), filtros para la cafetera, y cereal. Con esas cuatro cosas saldría de ese lugar feliz.


Comencé mi marcha por los pasillos llenos de galletas, jugos y latas, tomando rápidamente lo que mi memorándum indicaba. Memorándum, por cierto, que pronto regresó a mi bolsillo pues, después de todo, eran sólo cuatro cosas que necesitaba.


Poco tiempo después llegué a la estación de self- check out, y después de pagar, puse los artículos ya embolsados de vuelta a mi carrito. Fue allí en dónde me di cuenta de la terrible tragedia.


Faltaba la leche.


«No. . . puede. . . ser. . .» murmuré. Sacudí la cabeza estupefacto, le pedí a una señorita de delantal azul que si me cuidaba por favor mi carrito pues había olvidado comprar algo, y cinco minutos después la lluvia me salpicaba la cabeza y caminé a. . .


¿Dónde dejé el auto?

¿Contemporánea? ¿Tradicional? ¡Ahhhh!

No hace mucho una persona cuestionó mis convicciones acerca de la música. Aunque su argumento, en mi opinión, no era muy bueno, me hizo pensar cuáles son mis convicciones y opiniones en cuanto a la música eclesiástica—o sea, la música usada en la iglesia para adorar a Dios.


Me disgusta un poco cuando la gente dice, «¿cual es el estilo que alaba a Dios?» ¿El estilo? La palabra es vaga y no me gusta. ¿Hay solamente un estilo que alaba a Dios? Además, temo que si decimos que solamente se puede usar un estilo para adorar, ¿qué de la iglesia en otros países, en donde ese estilo sonaría completamente foráneo? ¿Qué si no hay violines y piano? ¿Qué si los que cantan no pueden hacerlo a diferentes voces y con vibrato?

No soy un experto en la música. Hay gente quienes considero ejemplo cuyas diferencias de opinión en cuanto a música me dejan un poco confundido. Algunos sólo usan conservadora, otros contemporánea, otros un balance entre las dos.


Yo, aunque no acepto mucha de la música «contemporánea», hay alguna que me encanta. Lo que verdaderamente me disgusta de mucha de la música creada hoy en día, conservadora o contemporánea (por usar dos términos populares), es que la letra es débil y la melodía aburrida. Hay falta de creatividad. Suena seco. Pero cuando escucho una canción con letra que me da escalofríos y humedece mis ojos, y con una melodía que mueve mis afectos hacia Dios, ¡ah!, ¡eso sí que me gusta! Por eso disfruto de Ante el Trono Celestial, en donde recuerdo que Jesucristo es mi Sacerdote y quien intercede ante el Padre por mi causa, o His Robes for Mine («Sus Ropas por las Mías»), que habla de la sustitución que se lleva a cabo en la salvación del humano. Esas dos canciones fueron creadas recientemente, y la melodía suena fresca y nueva. Lo mismo siento al cantar «Castillo Fuerte» o «Santo, Santo, Santo». ¡Letra magnífica, melodía fascinante!


Ya dije que no soy un experto en música, pero en internet encontré una página por una iglesia que está creando música fresca con letra sólida; me gustó, pues tienen allí su filosofía de música. La voy a escribir aquí, traducida, sin las explicaciones. El crédito es de ellos, y el link a su página lo encontrarán abajo.

La música para adorar debe ser:


· Intencionalmente Escritural.

· Intencionalmente glorificante a Dios.

· Intencionalmente Cristo-céntrica.

· Intencionalmente congregacional.

· Intencionalmente ferviente.

· Intencionalmente distinta.


(Fuente: http://www.churchworksmedia.com/about/)


Sé que dejé fuera, al menos en este post, el gran debate acerca de cómo debe sonar la música. Así rapidito, en mi opinión, se puede usar cualquier instrumento, pero los instrumentos no deben opacar jamás las voces. La música debe tener un balance entre alegría y suavidad, y debe de ser vertical; quiero decir, el propósito de ella debe ser la adoración. En cuanto a si es mejor usar un «estilo» tradicional o contemporáneo, y aún cuando mi preferencia es hacia lo tradicional. . . en mi opinión. . . balance, balance, balance.

Reseña: Cinco Cerditos

A los humanos nos fascina el misterio. Muchas de las series famosas de la televisión y el cine están llenas de suspenso, en donde las preguntas constantes son ¿quién? ¿cómo? ¿por qué?  

 

Siempre he disfrutado las novelas de Agatha Christie, en especial aquellas en las que el protagonista es el pequeño hombre con bigote extraño y cabeza en forma de huevo: Hércules Poirot. Hace poco terminé de leer «Cinco Cerditos» (Five Little Pigs/Murder in Retrospect), y me gustó mucho.

 

Confieso que compré esa novela hace casi un año, y después de leer unos cuantos capítulos la dejé de leer por varias razones. Lo que pasa es que esta novela es un poco diferente a la típica novela de Poirot. Normalmente Christie sigue la fórmula «introducción, asesinato, investigación, resolución», la cual es una fórmula bastante divertida, porque las primeras hojas uno se pregunta quién va a morir, después la sorpresa del asesinato, seguida por la emoción de la búsqueda, y termina con la sorpresa en el descubrimiento del asesino.

 

En esta novela, sin embargo, las cosas cambian. El asesinato ocurrió hace quince años, y la persona culpable ya murió en prisión. La historia comienza cuando la hija de la persona culpada viene a Poirot con la misión de limpiar el nombre de su madre, quien antes de morir en prisión dejó una carta diciendo: ¡soy inocente! Una de mis partes favoritas en el libro es cuando la joven le dice a Poirot que ha venido a él pues dicen que él es el mejor. Poirot responde: «No se preocupe. Soy el mejor». ¡Poirot clásico! Tan arrogante, pero al mismo tiempo amable.

 

Con esa misión, y sin poder analizar la escena del crimen, Poirot sale a investigar a las cinco personas relacionadas con el caso, o los «cinco cerditos». ¿Por qué cerditos? El título viene de una canción de cuna la cual una y otra vez Poirot recuerda o canta, pues le recuerda a los cinco sospechosos.

 

Después de entrevistas, viajes y cartas, se llega a la resolución. Como siempre, Poirot reúne a todos los sospechosos en un cuarto, y después de una cátedra que tiene a uno con los ojos a tan sólo centímetros del papel, se da la solución.

 

Agatha Christie es maestra en decepcionar. Algunas veces me siento tentado a detenerme justo antes de leer quién es, y pensar, «¿Cual es la persona menos probable?». Pero creo que Christie hace lo posible para que todos tengan un motivo y una oportunidad de cometer el asesinato. Las pistas de quién es el culpable están bien escondidas, aunque a plena vista.

 

Buen libro, muy recomendado. No está entre mis favoritos, pero vale la pena leerlo. Si no has leído un misterio de Christie, ve a la librería y compra uno. Tal vez te vuelvas un fan, como le pasó a mi compañero de cuarto hace dos años. Un dia lo vi y me dijo, "¡Gracias por recomendarme a Christie!"

Reina Valera Contemporánea

La revisión de 1960 de la Biblia Reina-Valera es probablemente la más usada en toda América Latina. Me pareció interesante informarme que las Sociedades Bíblicas Unidas están preparando el lanzamiento de una nueva revisión (ojo: no una nueva traducción), llamada «Reina Valera Contemporánea», la cual será presentada este año y terminada en el 2011. En esta se han actualizado diferentes aspectos como puntuación, sustitución de palabras que ya no se usan, entre otros cambios.


Estoy contento de que, aunque la base sigue siendo el Textus Receptus, esta nueva revisión tendrá notas al pié que comparen las variaciones entre el TR y el texto crítico de Nestlé-Aland y la Biblia Hebraica Stuttgartensia. No sé todavía qué opino de que cambien los gerundios en la revisión 60, pues creo que muchas veces reflejan el tiempo presente progresivo del Griego; pero como no soy un experto en la materia, prefiero dejarle esa crítica a otros.


Mi versión favorita es la 60, aunque me gusta leer la NVI (he leído casi toda la Biblia en esta última revisión), y estoy contento de pronto tener la Reina-Valera en lenguaje moderno, porque hay que recordar que el lenguaje cambia constantemente, y hay que adecuarnos a ese cambio. Además, los primeros traductores de la Biblia siempre tenían en mente el traducir la Biblia a la vernácula. Lo más importante no es que suene bonito sino que se entienda. No digo que la belleza no es importante; solo digo que no es lo que más importa. Si el pueblo de Dios no entiende la Biblia, nos estamos regresando a la Edad Media.


Estoy a favor de tener la Biblia en el lenguaje moderno, siempre y cuando la traducción (o revisión) sea apegada a los manuscritos bíblicos, y en mi opinión, es mejor si se apega a los más antiguos.


Para más detalles, y para descargar el Evangelio de Juan en PDF, sigue el link:


http://www.reinavaleracontemporanea.com/

Audio Libros en Español Gratis

Estoy muy impresionado con la página web «Descarga Cultura» de la UNAM. En esta página web puedes escuchar y descargar de forma gratuita diferentes audio libros por famosos autores.

 

No solamente están en español (lo cual me encanta), sino que también están leídos de forma magistral. Por lo menos lo que he escuchado me ha encantado. Algunos autores que quiero escuchar son Allan Poe, Conan Doyle, Wilde, Hawthorne, entre otros.

 

Así que espero que disfruten este sitio. No hay nada mejor como escuchar un buen audio libro en el carro, en el avión, o cuando no hay nadie con quién comer.

 

Puedes escuchar en línea o descargar el mp3.

 

La dirección es la siguiente:

 

http://www.descargacultura.unam.mx/

 

 

 

 

Vanidad

Es inevitable a veces—sobre todo cuando la rutina es aburrida—meditar un poco en lo que es la vida: en lo frágil que es, lo poco que dura, y lo absurda que puede resultar.

 

«¡Vanidad de vanidades! ¡Todo es vanidad!» grita el Predicador.

 

Cada que me siento así, he encontrado la fórmula para salir de ese tipo de pensamiento: la lectura de la Biblia. Porque al leerla, mi alma es refrescada, y pienso: Hay algo que no es vanidad: la verdad de Dios a través de Su Palabra.