Ortodoxismo Humilde

Hace poco al ver un interesante comentario en el internet, yo también hice uno, y para mi sorpresa casi instantáneamente dos personas me respondieron que estaba en error. Ya que ese era un tema en el cual había estado pensando pero no había tenido el tiempo de estudiarlo a fondo, aproveché la discusión para estudiar mejor mi posición.

Al final, creo que mi posición fue la misma pero un poco más refinada, ya que pude analizar muchos pasajes y asegurarme de que lo que decía era bíblico y no solamente mis pensamientos, pero la verdad la discusión me ayudó mucho, cosa que no pasa a menudo en discusiones por internet.

Lamentablemente, una de las dos personas que criticó mi posición me respondía con sarcasmo y con ésa actitud de “hay, pobrecito”, e inclusive llamó mi posición paganismo. Con cuidado de no responder con sarcasmo (admito que me gusta usar algo de sarcasmo cuando escribo) le respondí que lo que yo creía no era nada nuevo, y que muchos hombres de Dios, incluyendo pastores, teólogos, y comentaristas, creían lo mismo y tenían varios artículos excelentes acerca del tema los cuales podían ser encontrados en línea. Le dije que había sacado mi “posición pagana” de la misma Biblia. Al final, la persona se retiró del debate sin decir una sola palabra más.

Primero que nada, voy a darle el beneficio de la duda a ésa persona. Tal vez simplemente estaba teniendo un mal día. Quizá yo mismo escribí algo que le fue molesto, no lo se. Pero me recordó a las muchas personas que se esconden detrás de la impersonalidad de la red para hacer comentarios hirientes, de mal gusto, etc.

Un ejemplo son los foros de los periódicos. A veces me pregunto si los que comentan son niños de preparatoria (sin ofender para ellos) que no tienen nada mejor que hacer más que escribir tonterías. No puedo creer que haya gente adulta que opine así, de forma tan cruda, ridícula, y de paso llena de mala ortografía.

Lo triste es que uno ve cosas similares en los foros cristianos. No importa el tema, siempre hay una banda de gente supuestamente cristiana que aprovecha que nadie ve su cara para escribir lo que opinan sin una pizca de amor por el prójimo o por aquellos con quien pasarán la eternidad.

Los que más me molestan son aquellos que quieren defender “la verdad”, y aunque a veces estoy de acuerdo con ellos, su forma de escribir es ofensiva y carece de amor.

Hay algunos que se jactan de ser honestos y de decir lo que les viene a la mente. ¿Qué opina Dios de ellos? Bueno, Dios le da más esperanza a un necio que a una persona así. Dice la Biblia, “¿Te has fijado en los que hablan sin pensar? ¡Más se puede esperar de un necio que de gente así!” (Prov. 29:20, NVI).

Jamás pensemos que tenemos el derecho a decir o escribir algo sin amor. Debemos saber que inclusive cuando debatimos con alguien que no es cristiano, ya sea un ateo, mormón o testigo de Jehová, debemos hacerlo con “mansedumbre y reverencia” (1 Pedro 3:15). Y si así debe ser con los incrédulos, ¿cómo no será igual para con los hijos de Dios?

Josh Harris ha popularizado el término “Ortodoxismo Humilde”, que aunque suena un poco extraño en español, expresa una gran verdad. El tener una “sana doctrina” no nos debe hacer jactanciosos, sino humildes. Aquellos que teniendo la verdad, la usan para enaltecerse, no han entendido la gracia de Dios. Así que ya sea que comentemos en un foro público o cristiano, ya sea que hablemos o escribamos, mantengamos en mente que como representantes de Cristo debemos de mostrar el amor que Él demostró en la cruz.


NOTA: Para leer gratis (en inglés) el capítulo titulado Humble Orthodoxy por Josh Harris, ir aquí: http://www.joshharris.com/2010/07/free_chapter_from_dug_down_dee.php

Gente Sedienta

El sol pegaba duro y no traía mis lentes de sol o una cachucha. Caminaba por el barrio de remolques solo, ya que mi amigo y una amiga habían hecho pareja para tocar puertas, pero como los demás se quedaron con los niños, a mí me tocó andar solo.

Me sentía contento ya que muchos niños habían venido a la escuelita bíblica, incluyendo a Braulio, su hermanito y su mamá, junto con muchos otros niños, algunos nuevos y otros que han estado viniendo por ya un buen tiempo. De hecho, yo soy de los nuevos ya que tengo muy poco ayudando en éste ministerio.

Llegué a una casa y toqué a la puerta. Me quedé de pie, tratando de sonreír un poco. Muchas veces la gente se asoma por la ventana antes de abrir la puerta, y siempre quiero dar una buena impresión. He estado pensando en la seguridad con la que vendedores ambulantes tocan a la puerta, ya que están seguros de su producto y de su habilidad para vender. Tocan fuertemente, sonríen, y esperan a que la gente les abra y entonces dan su presentación. Nosotros somos representantes del Reino de Dios. No vendemos ningún producto, ya que es gratuito. Anunciamos las noticias más importantes que existen, y representamos al mismísimo Dios del universo. Así que es por eso que me paro derecho, tratando de sonreír un poco si puedo (con el calor es difícil), pero aún así, quiero que si alguien se asoma por la puerta me vea de pie seguro, listo para compartir con ellos el mensaje que puede cambiar sus vidas.

Pero la puerta no se abre, así que después de esperar unos cuantos minutos paso a la siguiente casa. La verdad es que los sábados por la mañana la gente no abre la puerta. Algunos siguen dormidos, otros andan fuera y otros simplemente no quieren abrir.

Finalmente llegué a la casa de una señora chaparrita con la cual platiqué unos diez minutos. Le compartí el evangelio y ella me contó de cómo sus hijos solían ir a la clase bíblica de verano hace mucho tiempo; cómo su esposo era Presbiteriano y ella católica, pero debido a problemas en la iglesia él no había regresado al Presbiterianismo; cómo ella quería encontrar una iglesia—sin importar si cristiana evangélica o católica—a donde pudiera llevar toda la familia. Le di la dirección de la iglesia.

—Al final, lo único que la llenará es Cristo—le dije—. Él es el único que verdaderamente satisface.

Ella me dijo que trataría de ir. Me dio las gracias por tomarme el tiempo de compartir mi fe con ella. —Hay muchos que no lo hacen. La hermana de mi esposo es cristiana y cuando viene nunca le dice nada. No le dice que vuelva a la iglesia. Yo quisiera que le dijera algo, pero nada.

Es triste que haya creyentes que no comparten su fe, e iglesias que por no ser bíblicos ofenden a la gente de malas maneras. Y la realidad es que el mundo está lleno de gente sedienta, y en éste desierto nosotros somos los únicos con una cantimplora.

Nuestra Labor y la de Dios


El sábado pasado vino Braulio, su mamá y su hermanito a la Escuela Bíblica de Vacaciones. Cuando llegamos al barrio de remolques, vimos que había dos personas hablando con la mamá de Braulio y pensamos que probablemente eran de alguna otra religión.

Me hizo pensar en lo dificil que debe ser escuchar a una persona decir, “Esta es la verdad, ésto es lo que debes creer”, sólo para que la semana siguiente venga otra persona y diga, “No, le mintieron. Ésta es la verdad, ésto es lo que debe creer”. Es por eso que el Espíritu Santo es quien finalmente convence a una persona de la verdad del evangelio. Meras palabras no son suficientes, aunque sean necesarias. Sin duda alguna Dios usa argumentos y presentaciones, pero al final es el Espíritu que vivifica cuando una persona escucha la Palabra de Dios.

Cuando compartimos la Palabra de Dios con otra persona, es imperativo orar para que el Espíritu convenza a ésa persona de pecado (Juan 16:8). Es muy fácil creer que lo que salva a una persona es la “técnica” de presentación. Muchos creen que el fin de evangelizar es convertir a la persona, pero éso es incorrecto. Ése pensamiento es el que ha producido muchas falsas conversiones, ya que el que presenta el evangelio usa cualquier técnica con tal de “asegurar” a la persona al cielo. Así que usa presión, música, sentimentalismo, o si no se omiten partes del evangelio como el pecado y el arrepentimiento. La peor técnica que he visto es la de un joven en un crucero que le pedía a la gente que repitiera después de él la oración del pecador, sin siquiera explicarle a la persona qué es lo que estaba diciendo.

El fin de evangelizar es proclamar la gloria de Dios. Nosotros debemos de comunicar el evangelio fielmente, sin agregar u omitir, y es Dios quien se encarga de usar a su Espíritu para salvar a la persona. Cristo lo dijo claramente: “Así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra; y duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo” (Marcos 4:26-27). Nuestra labor es echar la semilla, es decir, compartir el evangelio; sin importar a quién, cuándo o dónde. Pero nosotros no hacemos que la semilla crezca. ¡Esa es la labor de Dios!


No querramos robarle a Dios su labor. No tratemos de modificar el evangelio, ya que es perfecto pues su diseñador es el Dios viviente. No tratemos de “asegurar” a nadie. Más bien compartamos el evangelio fielmente, y les aseguro que Dios se encargará del resto, ya que él es un Dios que se complace en salvar (2 Pedro 3:9). No por nada el nombre de Jesús quiere decir “salvador”.

No es como Nosotros

Como Cristianos, pecamos muchas veces. Tenemos una antigua naturaleza que no nos deja en paz, y muchas veces queremos gritar como Pablo, “¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de éste cuerpo de muerte?” (Rom. 7:24). Así que una y otra vez, día tras día, venimos delante de Dios a pedir perdón algunas veces inclusive por el mismo pecado.

Yo he sido tentado muchas veces a pensar: “Dios no me va a perdonar. Ya ha de estar cansado de mí”. ¿Alguna vez has pensado lo mismo? Casi apuesto a que sí.

Sin embargo, éste tipo de pensamiento es una ofensa a Dios. Mira, Dios no es como nosotros. Él cuando dice que hará algo, lo cumple. Mira lo que ha prometido en su Palabra: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).

La Biblia manda que confesemos nuestros pecados, y Dios ha prometido fielmente que limpiará nuestros pecados por los méritos de Cristo en la cruz (1 Juan 1:7b).

Si Dios fuera como nosotros, entonces sin duda ya se habría cansado. Pero él es un Dios bueno, misericordioso y perdonador. Dijo el salmista, “Mas tú, Señor, Dios misericordioso y clemente, lento para la ira, y grande en misericordia y verdad” (Salmo 86:15).

Si has pecado, no desobedescas a Dios ni a tu consciencia. Confiesa tu pecado, y Dios te perdonará.

Miscelánea

Y ahora, algunos links interesantes:

  • Interesante artículo acerca de obras de arte, compradores, y falsificación (en ingles): http://tiny.cc/i4u0o

Braulio

Braulio levantó las manos y dijo, “¡Gané!”. Le dije que era mi turno. Tomé una roca del suelo y la lancé hacia la tapa de una tina de pintura que habíamos puesto en el suelo. El punto del juego era lanzar una roca hacia la tapa y que cayera dentro, sin salirse del círculo.

Braulio, de acuerdo a su propio testimonio (levantó dos dedos cuando le pregunté), tiene dos años y vive en un barrio de remolques junto con su pequeño hermano, su mamá y papá. El barrio es pobre y algo sucio,aunque he visto mucho peores. He estado visitando este barrio junto con varios amigos los sábados por la mañana para tener un club bíblico y compartir el evangelio. Como la semana pasada se canceló la ida, un amigo y yo visitamos en martes.

Nos estacionamos en el parque, en donde hay una cancha de básquet con sólo una canasta, una mesa de madera muy vieja que usamos los sábados para el club, unos columpios y algunos otros juegos. Fuimos primero a tocar a la casa de don Rafael, pero nadie abrió la puerta. Lo visitaremos de nuevo, ya que la semana pasada le dejamos una Biblia en su buzón y esperamos que la esté leyendo.

Caminamos, entonces, y tocamos en varias casas sin éxito, hasta que por fin llegamos a una donde nos abrió una señora, y al instante salió de la casa Braulio, con su camisa celeste con un balón de futbol dibujada en el centro.

Mi amigo le entregó un folleto a la señora y comenzó a compartirle el evangelio, pero ella se distraía mucho porque Braulio andaba corriendo por todos lados, e inclusive se subió al auto detrás de nosotros, caminó por el techo, se bajó por el cofre, y repitió su hazaña varias veces, asegurándose de que lo viéramos.

Decidí jugar con él. Como no traía conmigo dulces, globos, libros, ni siquiera un truco de magia, tomé del piso la tapa verde y jugamos al frisbee. Después de unos diez minutos, Braulio se aburrió y decidió que lanzar piedras era una mejor idea. El problema es que las lanzaba hacia arriba y caían peligrosamente cerca de su propia cabeza, así que modifiqué el juego, y terminamos jugando a “lanza la piedra a la tapa sin que se salga de ella”.

“¡Gané!” me decía cada que lanzaba la piedra y ésta no salía de la tapa. (Claro, la lanzaba a unos cuantos centímetros por encima de la tapa, pero bueno). Luego para su sorpresa hice “desaparecer” varias veces la piedra en mi mano, así que él intentó imitarme varias veces, fingiendo poner la piedra en la mano pero manteniéndola en la otra, para luego gritar, “¡Dapareció!”. “Sí, desapareció” le confirmé.

Jugamos como por unos diez minutos más. Escuché que mi amigo terminaba la conversación. El esposo de la señora le había subido bastante al volumen de la TV, de manera que podíamos escuchar claramente la narración del partido de futbol. Tal ves era su forma de molestar a mi amigo; quizá intentaba distraer a su esposa; o puede que simplemente tiene problemas auditivos, pero aún así mi amigo siguió con su conversación hasta terminar.

“Ya me voy, Braulio”. Él me miró. No sé si feliz o triste, no pude descifrar su mirada. “Pero tú ganaste” le dije. Pronto me alejé de allí, pensando en Braulio, su pequeño hermano, su mamá y su padre enviciado con la TV. No tengo idea de que clase de familia es la de éste pequeño, pero espero que se conviertan a Cristo, de lo contrario no sé qué tan feliz será la infancia de Braulio y su pequeño hermano. Cuando miré atrás, Braulio nos decía “adiós” con la mano. O tal vez “nos vemos pronto”.

Artimañas del Error

Desde pequeño me han gustado los trucos de magia, y a lo largo de los años he aprendido muchos de ellos. Me gusta aparecer y desaparecer monedas y otros pequeños objetos, y "adivinar" la carta que una persona escogió. Me sorprende qué tan fácil es engañar a una persona y hacerle pensar algo que no es real. Es muy facil apuntar a tu mano y hacer referencia a la moneda que lleva más de medio minuto en tu bolsillo, no en el puño cerrado. Como dice el dicho, las apariencias engañan.

En el tercer capítulo de Timoteo, el apóstol Pablo le advierte varias veces a su discípulo que tenga cuidado y evite a aquellos que tienen apariencia de piedad--es decir--, que dicen ser Cristianos, pero en realidad son engañadores (2 Tim. 3:5). Éstas personas nunca llegan al conocimiento de la verdad (v.7) y además la resisten (v.8); son "hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe" (v.8). Luego en el versículo 13 los llama "malos" y "engañadores"; ésta última palabra se puede traducir también como "impostores".

¿Existen éste tipo de personas hoy en dia? Sin duda alguna. El otro dia vi algunos videos de supuestos pastores y evangelistas que en el nombre de Cristo (al invocarlo, lo blasfeman) hacen diversos tipos de "milagros" y otras cosas espectaculares. Éstas personas, astutas y sin escrúpulos, usando métodos de descepción bien diseñados, hacen víctima de las personas necesitadas y dolidas. Con su apariencia de piedad y palabras suaves seducen a los necesitados, hasta traerlos a su trampa y quitarles cuanto puedan.

A veces me pregunto qué clase de persona puede hacer algo así. Supongo que es gente que no tiene temor de Dios y que no temen el seguro castigo que se les avecina.

Pedro escribió acerca de ellos: "Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme" (2 Pedro 2:1-3).

¿Qué debemos hacer como Cristianos acerca de ellos? No debemos quedarnos callados. Lo que hacen es una blasfemia contra Dios, y debemos de exponerlos a la luz de la verdad. No hay que dejar que se queden con el dinero de los pobres y necesitados, y además cometan la osadía de hacerlo en el nombre de Cristo.

Debemos ser sabios para discernir, exponer y reprimir a éstos supuestos Cristianos, que más bien son anticristos, lobos vestidos de ovejas (Cristo dijo: "Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces" [Mateo 7:15]). Si conoces a alguien que está cayendo víctima de ellos, es tu deber advertirle a esa persona.

Siento Su Mano en mi Hombro

Esta canción ha estado en mi mente hoy. Es una favorita en mi familia. No sé quién la escribió, así que si alguien sabe me dice para darle crédito.  

"Siento su Mano en mi Hombro"
Autor: Desconocido.

Siento su mano en mi hombro
Cuando quiero saber que le intereso
Siento su mano en mi hombro
Diciéndome que El siempre esta ahí.

Oigo su voz en el silencio
Que se oye muy clara en mi ser
Oigo su voz en el silencio
Diciéndome que El siempre esta ahí.

Entonces no hay porque sufrir
Cuando las cosas no van bien
Porque yo sé al poner mi confianza en El
El siempre esta ahí.

El es la luz de la oscuridad
Brillando como el día esta
El es la luz de la oscuridad
Él vela cada paso que doy.

Siento su mano en mi hombro
Cuando quiero saber que le intereso
Siento su mano en mi hombro
Diciendome que El siempre esta ahi.